GM desmiente los planes de declararse en bancarrota

El presidente y director ejecutivo de General Motors, Rick Wagoner, ha reconocido que la situación financiera del fabricante en Estados Unidos es “insostenible". Sin embargo, ha negado que existan planes de declarase en bancarrota.

El máximo responsable de General Motors ha querido tranquilizar a sus empleados. La situación que vive la automovilística es angustiosa: las ventas están cayendo (y numerosas críticas señalan la incapacidad de Wagoner para solucionar este aspecto), las acciones están llegando a sus valores más bajos y las pérdidas se suceden mes tras mes. Sin embargo, el presidente de la compañía se ha mostrado firme en la carta enviada a los trabajadores. “Me gustaría dejar claro que no hay ningún plan, estrategia o intención para declarar la suspensión de pagos en General Motors", ha indicado. A pesar de estas palabras, Wagoner también ha añadido que “las grandes pérdidas de la empresa en Norteamérica son insostenibles y exigen una estrategia global". Entre las medidas que se aplicarán se encuentra un nuevo plan de descuentos para incentivar las ventas en Estados Unidos. El fabricante había asegurado que no volvería a aplicar este tipo de “rebajas" después de los malos resultados cosechados tras el verano: en julio, las operaciones subieron un 41 por ciento, pero en octubre ya se habían contabilizado tres meses de descensos en el mercado.Wagoner también ha señalado que “es necesario que el negocio en EEUU sea rentable de nuevo", aunque él no achaca las pérdidas a la crisis de ventas. La Dirección de GM cree que el descalabro de la compañía está causado por los elevados costes sanitarios y de pensiones que paga a los empleados y a los jubilados.

De momento, ha conseguido que UAW, el sindicato del sector, ofrezca algunas concesiones, pero los analistas no creen que sean suficientes como para reestructurar la empresa. Asimismo, ha propuesto cerrar una serie de plantas a lo largo de los tres próximos años, lo que supondrá la eliminación de 25.000 empleos. En cualquier caso, los movimientos deberán llevarse a cabo pronto, ya que sobre Wagoner planea la amenaza de una posible rebelión de los accionistas, liderados por el magnate Kirk Kerkorian.

En la carta, Wagoner también muestra aspectos positivos, como la “robusta" liquidez de la compañía y la posibilidad de ceñirse al plan propuesto para relanzar las actividades en Norteamérica. Entre las medidas que se aplicarán se encuentra el lanzamiento de nuevos modelos y cambios en las ventas y en el marketing. Además de los problemas financieros, GM debe enfrentarse a la situación que atraviesa Delphi, su principal proveedor. La bancarrota de esta compañía puede costar de 6.000 a 12.000 millones de dólares a la automovilística, ya que los directivos de Delphi pretenden que General Motors pague parte de los sueldos de sus empleados, con el fin de suavizar el impacto de las pérdidas de empleos y los recortes de beneficios que se han dado en la empresa.

Si GM no acepta el trato, el proveedor pedirá a los tribunales que anule los contratos de sus trabajadores en enero, con lo que se provocaría una huelga que haría mucho daño a la automovilística. Los nuevos descuentos de General Motors están forzando a sus competidotes a realizar más ofertas. DaimlerChrysler, por ejemplo, ha anunciado que regalará la gasolina que consuman durante dos años todos aquellos que compren un modelo de 2005 ó 2006 antes del próximo 3 de enero. Además, ofrecerá mantenimiento gratis durante dos años y extenderá la garantía de los componentes mecánicos desde los tres hasta los cinco años.

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