GM decide sobre los empleos de Opel en Alemania

Opel ha anunciado que no va a despedir de forma masiva a los trabajadores de sus plantas alemanas, si éstos aceptan la disminución de sus salarios.

Unos 12.000 trabajadores del gigante GM Europe están en el punto de mira de la multinacional y muchos de ellos podrían perder sus empleos. Así lo anunció la Dirección de la casa matriz de Opel el pasado octubre, aunque no detalló la forma de reducir la plantilla.

Las protestas no se hicieron esperar y muchas factorías pararon máquinas para protestar por la situación. Ahora, parece que las aguas vuelven a su cauce después de que la Dirección de la empresa automovilística se haya comprometido a jubilar anticipadamente y a indemnizar. Además, han anunciado reducciones de salario a cambio de mantener a gran parte de la plantilla hasta 2010.

Las condiciones son duras y los representantes de los trabajadores aún no se han pronunciado al respecto. Según la publicación alemana Automobilwoche, unos 7.500 empleados de Opel serían trasladados a una agencia de recolocación donde recibirían formación y percibirían el 95 por ciento de su salario actual. Otra parte de los trabajadores –no se ha especificado el porcentaje- de las plantas de Bochum y de Rüsselsheim serían jubilados anticipadamente e indeminizados. Los sindicatos tienen dos reivindicaciones muy claras: que no haya despidos forzosos ni cierre de plantas.

El plan oficial se conocerá a finales de esta misma semana, pero ya se sabe que el presidente de GM Europe no tiene firmes intenciones de clausurar factorías, ya que ha declarado en alguna ocasión que “existe una posibilidad realista de evitar el cierre de plantas". También ha anunciado, no obstante, que los trabajadores tienen que poner algo de su parte, ya que en la actualidad cobran un 15 por ciento por encima del convenio del metal en Alemania. Probablemente con una reducción de los salarios de estos empleados se podrían paliar los problemas económicos de la compañía, según sus directivos. GM Europe quiere ahorrar unos 500 millones de euros al año con el objetivo de incrementar la competitividad de la compañía.

Como parte del plan de ahorro de costes, GM, propietaria de Opel y de Saab, quiere unificar la producción de ambas marcas. Para ello, tendrá que sacrificar a la factoría de Russelsheim –de Opel- o bien a la de Trollhaettan –de Saab-. A comienzos de 2005 se conocerá la decisión que, sea cual sea, dejará en la calle a varios cientos de empleados en Europa.

El consejo de administración de GM se reúne hoy, 7 de diciembre, en Detroit para tratar la drástica reestructuración de su división europea.