General Motors no cejará hasta hacerse con Fiat

Las acciones de Fiat se encuentran al mismo nivel de 1985 y a un paso de convertirse en "bonos basura", sus ventas bajan mientras las de sus rivales suben, su presidente honorífico -Gianni Agnelli- ya no acude a las juntas de accionistas acuciado por un cáncer, hay 8.000 despidos sobre la mesa y hoy su factoría siciliana está en huelga. Fiat naufraga, pero General Motors continúa dispuesto a ser su tabla de salvación.

Ni la intervención del Gobierno italiano, ni la ayuda de los bancos nacionales, ni las medidas draconianas aplicadas por el Grupo han logrado que Fiat supere la peor de las crisis de su centenaria historia. La situación es crítica, pero -aun así- General Motors sigue rondando al fabricante italiano.

En una entrevista publicada en el diario "La Repubblica"</font color="#0000CC">, Rick Wagoner (en la imagen de la derecha), presidente de GM, ha señalado que existe un "mayor interés" por parte de su empresa en Fiat. Ya poseen un 20 por ciento de la empresa automovilística italiana y, en 2004, tienen la opción de comprar el resto, pero la adquisición podría llegar antes de lo esperado.

La agencia de riesgo Moody's y Standard & Poor's ha aconsejado a Fiat que venda. Según afirman, es la única forma de reducir una deuda neta que supera los 6.500 millones de euros y una deuda pasiva que se dispara hasta los 35.000 millones. Además, ahora la firma italiana es toda una ganga: sus acciones han caído un 6,7 por ciento y se sitúan al mismo nivel que en 1985. Si continúan bajando, sus valores pronto se convertirán en lo que se denomina "bonos basura", los de menor protección.

El Gobierno italiano también podría empujar a la venta. Hasta ahora, el equipo de Berlusconi ha mimado a Fiat, ya que se trata de la principal empresa privada del país por volumen de empleo, pero ahora es toda una bomba de relojería social. Acaba de anunciar el despido de otros 8.000 trabajadores y el posible cierre de dos plantas, motivos que han empujado a su fábrica siciliana a declararse hoy en huelga. Además, la crisis del fabricante sirve de enfrentamiento político.

Por otra parte, existen suficientes resquicios legales para que General Motors extienda sus tentáculos sobre Fiat. Si la italiana no logra reducir su deuda neta hasta la mitad antes de 2003, sus acreedores pueden hacerse con un tercio de la compañía.

Los únicos que se oponen tajantemente a la venta son los miembros de la familia Agnelli. Esta saga posee algo más del 30 por ciento de la compañía, pero -como hemos visto- han perdido margen de maniobra a favor de la banca italiana.

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Giovanni Agnelli -"il avvocato"- (a la izquierda) tampoco es el hombre influyente de antaño: aquejado por un cáncer no acudió a la última junta de accionistas. A pesar de que ha llevado los mandos de la empresa al estilo de los grandes patriarcas italianos, tampoco cuenta con descendientes capaces de ponerse al mando de la compañía y frenar su venta.

General Motors no pierde de vista todos estos problemas, pero -según su presidente- "las consideraciones estratégicas que llevaron a GM a entrar en Fiat en junio de 2000 se están reforzando en la actualidad". El mercado automovilístico europeo "no tiene una estructura ni unas dimensiones" que permitan convivir a ocho fabricantes diversos, en especial frente a la competencia de japoneses y coreanos, por lo que se imponen las alianzas, ha subrayado.