General Motors despedirá a 30.000 trabajadores

Tal y como adelantamos ayer, General Motors ha decidido endurecer su plan de ajuste para superar la crisis económica que atraviesa. Su presidente, Richard Wagoner, ha confirmado que la compañía piensa deshacerse de 30.000 trabajadores, excedente que resultará del cierre de nueve de sus fábricas en Norteamérica. En principio, se esperaba que el recorte afectase “sólo" a 25.000 personas, pero los últimos planes suponen ya 30.000 despidos.

Así, los planes originales preveían el cierre de cuatro factorías, con lo que sobrarían 25.000 trabajadores, pero, al final, el cerrojo caerá sobre nueve plantas de Estados Unidos y Canadá. Esto obligará a General Motors a despedir a un total de 30.000 personas durante los próximos tres años (actualmente, la plantilla está en 142.000 personas, muy lejos de las casi 300.000 que tenia en 1994).
Además, el plan de saneamiento propone la reducción de la producción en un millón de unidades antes de 1008. En total, el ahorro obtenido con estos planes alcanzará los 7.000 billones de dólares, una cantidad que deberá estar consolidada a finales de 2006.

Según Wagoner, las decisiones que han anunciado “han sido muy difíciles de tomar por su impacto en nuestros empleados y las comunidades en las que vivimos y trabajamos. Peros estas acciones son necesarias para que GM pueda ajustar sus costes de acuerdo a nuestros competidores globales".
Las palabras de Wagoner tienen un trasfondo que explica qué sucede: la competencia de las marcas extranjeras se hace insostenible para las firmas tradicionales de Estados Unidos. Los constructores japoneses se comen el mercado estadounidenses a grandes mordiscos y General Motors, todavía primer fabricante del planeta, ha visto cómo su cuota de mercado pasaba del 21 por ciento al 18,8 por ciento en sólo un año.
Esta formidable caída de las ventas, sólo mitigada por los asfixiantes descuentos de este verano, ha forzado un excedente de producción que GM se ve obligada a eliminar para mantener su viabilidad económica. La idea es que a la altura de 2008 la firma venda sólo 4,2 millones de coches al año, un 30 por ciento menos de su nivel de 2002. Por lo que ha explicado General Motors, las fábricas afectadas son las de Oklahoma, Lansing (Michigan), Spring Hill (Tennessee) Doraville (Georgia), Moraine (Ohio) y Osahawa Car Plant 2 (Canadá). Además, hay que añadir tres centros de trabajo menores.A los problemas propios que sufre General Motors se unen los de Delphi, el gran fabricante de componentes que se declaró en bancarrota hace un mes. La crisis de Delphi, que antes era una filial de GM, puso en alerta a los directivos de ésta, pues están obligados todavía a hacerse cargo de las pensiones de 12.000 antiguos empleados de Delphi en caso de que esta firma no consiga hacer frente a esas obligaciones.
La declaración de bancarrota les llevó a iniciar rápidas negociaciones con sus propios obreros para mitigar la carga social (pensiones, gastos médicos) pactada en el pasado. De hecho, durante la semana pasada se anunció que la plantilla estaba dispuesta a renunciar a parte de estos derechos a cambio de mantener el empleo. Ahora, aquellas negociaciones vuelven a estar en entredicho.Para mitigar el impacto de los despidos, Wagoner ha explicado que, en su mayor parte, se llevarán a cabo a través de bajas incentivadas, que siempre son menos dolorosas. También habrá jubilaciones anticipadas para los trabajadores de más edad.Estas medidas se empezarán a negociar “cuanto antes" con los sindicatos, de forma que los despidos puedan aplicarse de forma rápida y poco traumática.
Sin embargo, los sindicatos no se lo han tomado de muy buenas maneras. Desde el CAW, el principal sindicato canadiense, ya han calificado la noticia de “devastadora".
Sus colegas estadounidenses del UAW aseguran que la reestructuración les resulta “extremadamente decepcionante, además de desafortunada". “Este anuncio deja claro que las negociaciones de las condiciones laborales para 2007 serán muy complicadas", explicaba un líder de esta poderosa central obrera. De momento, el formidable recorte de actividades planeado por GM no afectará a Europa. Así, en Opel, su principal filial a este lado del mundo, aseguran que no habrá más despidos de los ya programados en el plan de ajuste de 2004, que preveía la salida de 10.000 empleados de varias fábricas europeas.
Esto no deja de ser una alivio para una compañía que no deja atrás los nubarrones: según la prensa alemana, Opel cerrará 2005 con unas pérdidas operativas de 300 millones de euros.