General Motors confía en que 2001 será un buen año

Cuando Richard Wagoner se hizo cargo de la presidencia ejecutiva de GM (el 1 de junio de 2000) la empresa acababa de lograr uno de los balances más favorables de su historia. Sin embargo, la segunda mitad del año pasado no fue positiva, y el ejercicio terminó con un 12 por ciento menos de beneficios.

Aún así, Wagoner ha afirmado que el presente año no habrá motivos para preocuparse. Aunque en Norteamérica tienen previsto un descenso de la producción, no supondrá un desplome, y además cuentan con la mejora en los mercados de América del Sur, y la estabilidad en Europa.
En este sentido, el presidente ejecutivo afirmó que la reestructuración llevada a cabo en Reino Unido (con el anuncio del cierre de la factoría de Luton) se debe a un exceso de producción, aunque no serán necesarias nuevas medidas de este tipo, y menos en la planta que la compañía tiene en Zaragoza, ya que "ha hecho siempre un trabajo espléndido y no debe tener problemas".
GM afirma estar preparada ante la ralentización de la demanda que se está produciendo en Estados Unidos, ya que van a explorar todas las posibilidades de reducción de costes. Asimismo, la empresa espera solventar estos problemas con el lanzamiento de nuevos modelos.
En cuanto al cierre de Oldsmobile, Wagoner ha apuntado que esta medida ya se planteó a principios de los 90, pero decidieron invertir y recuperarla. En la actualidad, y viendo que las ventas continuaban siendo débiles, GM ha decidido centrar la inversión en otras marcas.

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