Fuerte caída de las ventas en Estados Unidos

Tras un verano de euforia, el otoño ha traído una formidable caída de ventas al mercado estadounidense, el más importante del mundo. Las grandes marcas locales, Ford, Chrysler y General Motors, experimentan caídas muy fuertes. La noticia no puede llegar en un momento más complicado.

Durante el verano, las ventas de coches crecieron en Estados Unidos gracias al reclamo de los fuertes descuentos y los precios “para empleados". Acabadas estas campañas, las marcas que operan en el mercado norteamericano iniciaron con paso cauto el otoño, pero no podían prever que las cosas iban a cambiar tanto de un mes a otro: octubre ha sido el peor mes de los últimos siete años.

Huracanes, inestabilidad política, subida de tipos de interés, carestía del combustible, fin de los descuentos… Todo se ha unido para dar un golpe demoledor a las cuentas de los fabricantes estadounidenses. Así las cosas, General Motors conserva el liderato en las ventas, con 252.207 unidades vendidas, pero baja un 25 por ciento con respecto a octubre de 2004. Después se ha situado Ford, que, con 184.493 unidades vendidas, registra la mayor bajada: un 26 por ciento menos que hace un año. Por su parte, Chrysler, todavía tercera marca del país por importancia histórica, cede este puesto a Toyota otra vez. Los de Detroit venden 164.814 unidades, un 3 por ciento menos que en octubre de 2004, mientras que los nipones suben un 1,3 por ciento y matriculan 173.086 coches.
Honda sigue a Chrysler en el escalafón, con 110.895 coches colocados, lo que supone una subida del 0,4 por ciento. En siguiente lugar se ha situado Nissan, que, a pesar de caer un 17 por ciento, vende 72.279 unidades. Las marcas europeas, por su parte, tampoco pueden sacar pecho, pues sus matriculaciones totales retroceden un 10,8 por ciento. Aún así, el golpe que se llevan los norteamericanos es el doble de grande: las tres de Detroit bajan un 20 por ciento en el índice intermensual.El poderoso avance de Toyota es sintomático: las marcas norteamericanas tienen cada vez menos que decir en su propio mercado y las asiáticas y europeas van copando poco a poco una parte crucial del pastel. De hecho, la cuota de mercado que todavía conservan las tres grandes de Detroit juntas ha bajado al 52 por ciento, cuando hace un años dominaban el 57 por ciento y hace seis, en 1999, tenían el 70 por ciento de las ventas.

Los fabricantes extranjeros, apoyados en una rentabilidad más alta y, sobre todo, en la gran fiabilidad de sus productos, han arrancado cuotas de mercado impensables hace sólo una década. La crisis de los combustibles ha venido a darles el espaldarazo definitivo: además de más baratos y más fiables, sus coches consumen mucho menos.

Gracias a su buen comportamiento, y también a las ofertas del verano, el acumulado del año se mantiene en positivo: un aumento del 1,2 por ciento con respecto a la cantidad total vendida en los diez primeros meses de 2004. En Ford se han puesto a rastrear las plantillas de la competencia para encontrar a un “hombre fuerte" que sea la mano derecha del presidente de la compañía, Willian Clay Ford. La prensa norteamericana asegura que, entre los “tocados", están nombres del prestigio de Dieter Zetsche, que está a punto de ascender a la cumbre de DaimlerChrysler, y Carlos Ghosnn, el nuevo presidente de Renault y Nissan.
Ambos ejecutivos tienen un perfil similar: son adictos a los recortes de plantilla y muy duros a la hora de plantear ajustes.Después de ver lo mal que ha reaccionado el mercado al fin de las ofertas, los directivos empiezan a plantearse si hay que volver a esos programas de incentivos. Algunos, como los de Ford, piensan que no es momento de rebajar los precios, pues no hay signos de que los consumidores vayan a responder a nuevas ofertas, puesto que su confianza en la economía está muy dañada.
Así las cosas, nadie sabe bien qué política comercial ejecutar. General Motors y Ford están perdiendo dinero y han puesto en marcha nuevos planes de ajuste, incluyendo despidos y cierres de factorías. Además, está el grave problema de la bancarrota de Delphi, que añade inseguridad al mercado y resta confianza en la industria local.
Por si fuera poco, los todo terrenos, principal baza de los fabricantes norteamericanos, pierden fuelle por culpa de la gasolina (-22 por ciento en octubre y –16 por ciento en lo que va de año ), con lo que se van agotando los recursos de las marcas. Afortunadamente, los crossover, esos coches que mezclan varios conceptos, parecen vivir un buen momento: suben un 12 por ciento sus ventas. Quizá la solución a la crisis esté en ellos. A pesar de la mala situación, General Motors confirma que mantendrá sus previsiones de pago de dividendo a los accionistas. Aunque ha perdido 1.360 millones en el tercer trimestre del año, GM considera que puede mantener su dividendo de 50 centavos de dólar, una cantidad que, trimestralmente, paga por cada acción.