Ford se enfrenta a nuevas dificultades

La confluencia de varios factores, entre los que se encuentran demandas de los empleados, la ruptura con su proveedor más antiguo y el descenso en su cuota de mercado, han llevado a la cúpula directiva de Ford a lo que varios analistas han calificado ya de crisis.

El segundo fabricante mundial está luchando contra varios problemas que afectan a todos los estamentos de la fábrica.

Según el portavoz de la compañía, Ron Iori, la urgencia por buscar ganadores y perdedores ha provocado que los problemas de Ford hayan sido exagerados por los medios de comunicación, Wall Street y la industria automovilística en general: "sabemos que tenemos que mejorar algunos aspectos, pero, ¿es esto una crisis? No creo. ¿Son tiempos difíciles? Sin duda", comentó Iori.

Los "tiempos difíciles" llegaron ayer para los accionistas, cuando el fabricante americano informó de su segunda pérdida (que estará entre los 116.800-126.588 millones de pesetas) en 34 trimestres, más de ocho años.

Las pérdidas han sido motivadas, entre otros factores, por el caso de los neumáticos Firestone (instalados en el Ford Explorer y relacionados con más de 200 muertes). Ford ha asegurado que los tres billones de dólares (584.338 millones de pesetas) que se utilizaron para reponer los 13 millones de neumáticos Wilderness AT en sus todo terreno han sido considerados como un coste de negocios rutinario, no como una pérdida específica.

Pero, además de los problemas derivados de esta coyuntura, la compañía americana se enfrenta a más dificultades, como la competencia de marcas japonesas, coreanas y europeas, que se han introducido en el mercado norteamericano haciendo descender la cuota de participación de Ford en un 1,8 por ciento, el doble de la caída de Chrysler.

Por otra parte, la publicidad negativa que rodea al Explorer ha tenido efectos dañinos en la promoción del modelo rediseñado (más ancho, con una superficie de apoyo de la rueda mayor y con airbags especiales para proteger a los pasajeros en caso de vuelco), que ya ha sido llamado a revisión dos veces: la primera porque el cristal trasero saltaba en pedazos y la segunda cuando se descubrió que una de las piezas de la cadena de montaje en la planta de Louisville (Kentucky) ocasionaba cortes de 2 cm de largo y 1 mm de profundidad en las bandas de rodadura de los neumáticos.

Problemas con los empleados
La continuidad de estas llamadas a revisión ha dañado los ánimos de los trabajadores, que ya estaban bajo mínimos debido a la política de reducción de costes y de introducción de mujeres y minorías entre el grupo de altos ejecutivos, lo que ha llegado a provocar varias demandas acusando a Ford de discriminación contra los varones blancos de mediana edad.

Por otra parte, hay rumores que señalan que pronto habrá cambios en la cúpula directiva y apuntan al director ejecutivo de la compañía, Jacques Nasser, como el próximo despedido por Ford, debido al descenso en los beneficios y en la cuota de mercado.

Nasser ha llevado en solitario la dirección de la compañía desde enero de 1999, pero su decisión de realizar una segunda llamada a revisión de las cubiertas Firestone en menos de un año produjo la ruptura de relaciones con la compañía de neumáticos y un incremento en los gastos. Esto podría haber provocado que la familia Ford (que aún conserva la mayoría de los votos en las decisiones de la empresa) haya perdido confianza en él y estuviera proyectando despedirle.

El director financiero, Henry Wallace, también podría abandonar la empresa en breve, según los rumores. Wallace podría ser sustituido en el cargo por Martin Inglis, el actual jefe de operaciones de Ford en Norteamérica.

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