Ford pelea contra la crisis

Jacques Nasser es el presidente de Ford. En las últimas semanas lucha con desesperación por mantener su compañía en los niveles de flotación que traía. Sin embargo, se queda sin manos para tapar vías de agua. A la crisis que golpeaba a Ford se ha sumado el golpe terrorista que ha doblegado la economía estadounidense. Las medidas contra la recesión se acentúan en la marca del óvalo y surgen las primeras protestas contra el máximo responsable.

Ford pelea contra la crisis
Ford pelea contra la crisis

Hace tres meses que Ford puso en marcha una fuerte reestructuración de sus actividades norteamericanas. Una gran caída de los beneficios forzó la baja de más de 5.000 empleados, sobre todo personal administrativo y de dirección.

Aquel primer aviso dejaba ver lo que vendría. Para todos los observadores era un recorte de gastos escaso. Ahora llega la segunda parte de ese plan de ajuste.

Este capítulo se ha desencadenado antes de lo previsto. La culpa la tiene también el terrorismo islámico que ha golpeado a Estados Unidos. Desde los atentados del 11 de septiembre la economía norteamericana vive en un estado de ansiedad y retroceso. El mercado automovilístico se ha resentido y Ford ha visto caer sus ventas en un 11 por ciento, el doble de la media.

Nasser (en la foto) no ha esperado más. Ante males peores, ha puesto en marcha grandes remedios y ha decidido rebajar a la mitad el pago trimestral de beneficios. Esta medida no se aplicaba en Ford desde la Guerra del Golfo de hace 10 años.

Sin premio
Los analistas financieros no han acogido mal esta noticia. Consideran incluso que refuerza la credibilidad de Ford. Los accionistas, en cambio, están poco satisfechos.

Los más perjudicados son los miembros de la familia Ford, dueña de la empresa. Sus ganancias por acciones se reducirán de 15.300 millones de pesetas a unos 7.650 millones. "La reducción de dividendos es una acción difícil, pero necesaria", ha dicho Jacques Nasser.

Ya se sabía que la compañía había quitado la paga de Navidad de este año a sus directivos más altos. Ahora se ha sabido que Nasser y los principales ejecutivos perderán sus bonificaciones por beneficios o, al menos, no las verán incrementadas.

Además, para recortar más gastos, cinco vicepresidentes abandonan la casa, algunos después de más de 27 años en sus pasillos.

No son estos directivos los únicos en salir de Ford. Siguiendo con los ajustes a escala mundial, la compañía ha decidido regular empleo durante 16 días en la fábrica de motores que tiene en Coburgo, Alemania.

Nasser, acosado
En estos momentos, Jacques Nasser es uno de los hombres más fustigados de la industria. A los problemas económicos y financieros que vive la empresa que dirige se suma ahora el descontento de sus empleados.

La prensa de Detroit acaba de airear un controvertido documento interno de Ford en el que poco menos que se pide la cabeza de Nasser. Se trata de un informe elaborado por los distribuidores del grupo, encabezados por Ralph Seekins, director de la Asociación de Distribuidores Oficiales.

En este documento se deja claro el descontento que existe en la base comercial de la compañía. Los vendedores están "poco satisfechos" con la calidad de los coches y considera que "no hay comunicación" con los altos cargos. Nasser es tildado de "arrogante" y "distante".

Con todo, la peor crítica que hacen los vendedores se refiere a la imagen pública de los coches, que no ha sido mejorada después de la crisis de los neumáticos Firestone, una de las principales zapas que amenaza la integridad de Ford. Los concesionarios creen que no se ha lavado la cara de la empresa, pese a que Nick Scheele, el nuevo hombre fuerte de la marca en Norteamérica, prometió en agosto que salvaría la imagen de Ford, "volviendo a la base, vender los mejores coches y los camiones ganadores".

Razones de una zozobra
Muchos son los problemas y motivos que han puesto a Nasser contra las cuerdas. Superó con éxito una reestructuración de actividades en Europa que aún presenta deficiencias, pero no acaba de controlar en el incendio que se declaró en su propia casa por culpa de los neumáticos Firestone defectuosos que montaban los Explorer. Muertes y escándalos político-financieros rodearon este problema que, ahora, sangra poco a poco las arcas de Ford. Al esfuerzo económico que supone reemplazar 13 millones de neumáticos, hay que sumar el dinero que se va en tapar la boca a los airados denunciantes.

Otros aguijones vinieron a empeorar las cosas. Por ejemplo, el derrumbe de las iniciativas de la marca para Internet. Ford ha tenido que renunciar a vender online por su incapacidad para encontrar el modelo de negocio oportuno.

Si se piensa en el mal momento que vive la industria estadounidense y la fuerte crisis de ventas, es normal que en la dirección de Ford no tengan un respiro.

Hace años, la marca del óvalo era la que más vendía. Ahora, tras ver cómo sus rivales se arrodillaban y se volvía a poner en pie, anda trastabillada y no logra equilibrarse.

La estrella de Nasser se ve muy oscurecida por todas estas turbulencias. Por si fuera poco, Bill Ford, el hombre de la histórica familia en la dirección, se va enemistando poco a poco con el presidente. La posición de Bill Ford es cada vez más fuerte y en la prensa estadounidense aparecen ya rumores que colocan a Nasser en la picota.

Aire fresco
Afortunadamente para el ejecutivo, no todo son malas noticias. En el oscuro caso de los neumáticos Firestone ha recibido un espaldarazo. La compañía japonesa ha sido acusada formalmente por las autoridades estadounidenses de fabricar neumáticos en malas condiciones. Firestone retirará parte de las gamas bajo sospecha.

Ford ha decidido aprovechar este dictamen contra Firestone y pedir indemnizaciones.

Por otra parte, la firma de Detroit acaba de firmar un acuerdo con la EPA, la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos. Juntos desarrollarán un motor de tecnología hidráulica-híbrida, que se montará en sus todo terrenos ligeros para mejorar su eficiencia medioambiental.

Aunque no han aclarado cómo funcionara este sistema, parece que combina un motor híbrido, de gasolina apoyado por uno eléctrico, con un mecanismo de bombas hidráulicas que servirá para almacenar la energía liberada por las frenadas.

Como última bocanada de aire fresco, Nasser ha visto por fin inaugurada la fábrica de Ford en Bahía, Brasil. Es su mayor factoría de Latinomérica. Allí, 5.000 trabajadores producirán 250.000 coches al año. La inversión ha sido de 360.000 millones de pesetas.