Ford Focus II

“Altius, citius, fortius". El nuevo Focus parece haberse basado en el lema olímpico para mejorar sus buenas marcas. Ya lo anunciamos cuando tuvimos nuestra primera toma de contacto con este Ford: las cualidades del modelo se han perfeccionado. Durante nuestra segunda cita, su comportamiento vuelve a merecer una medalla.

Ford Focus II
Ford Focus II

No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.No tuvimos ocasión de probar las mecánicas de gasolina presentes en esta primera fase de comercialización del modelo. Se trata de las Duratec 1.6 (100 CV) y 2.0 (145 CV) que aparecen en otros modelos de la gama (Mondeo, C-Max…). Sin embargo, sí realizamos un análisis del propulsor más potente hace dos meses, durante la “puesta de largo" del Focus II. Si quieres más información, pincha en el enlace que aparece junto a estas líneas.Como hemos comentado, la mecánica de dos litros Diesel estará asociada, de serie, a una caja de cambios manual de seis marchas, que también está presente en el Mondeo y en el C-Max: es la primera transmisión con estas características fabricada por Ford. En el resto de la gama, aparecerá el cambio de cinco marchas.
Opcionalmente, el conductor podrá elegir una transmisión Durashift automática de cuatro velocidades (sólo con el motor de gasolina 1.6) y una CVT, asociable únicamente al propulsor TDCi 1.6, con siete relaciones. A nadie se le escapa que las mecánicas Diesel son las más demandadas en el segmento en el que se mueve el Focus, por lo que Ford ha destinado dos de sus motores más reconocidos a la nueva generación del modelo. Se trata de los propulsores Duratorq TDCi de 1.600 y 2.000 cm3, con 109 y 136 CV, respectivamente.Entre sus virtudes, según anuncia la marca, se encuentran un bajo consumo, unos elevados niveles de par y una respuesta suave. En esta segunda toma de contacto con el Focus hemos podido comprobar que las cualidades anunciadas no decepcionan. El motor 2.0 deja notar su potencia desde los primeros compases, proporcionando un buen ritmo incesante: siempre contaremos con reservas de fuerza. Esta mecánica está asociada a una caja de cambios de seis marchas y, en la más alta, aún podremos sacar su velocidad punta. Por supuesto, también sirve para rebajar los consumos, que se quedan en 5,6 litros/100 kilómetros, según los datos oficiales. Tras disfrutar del buen hacer de este propulsor, nos enfrentamos al 1.6 TDCi. La sorpresa no puede ser más agradable: lejos de ser una versión descafeinada del motor más potente, encontramos una mecánica alegre y voluntariosa, que no decepcionará a aquellos que busquen sensaciones deportivas. Su fuerza es patente desde la zona baja del cuentavueltas y se distribuye de manera uniforme a lo largo del recorrido de la aguja, sin mostrar caídas o bruscos saltos. Sus 109 CV son muy aprovechables.