Ford afronta la mayor reparación colectiva de la historia del automóvil

El denominado escándalo Firestone puso en entredicho la imagen de Ford y su todo terreno Explorer, pero parece que el calvario del fabricante norteamericano no ha terminado. Tras seis años de discusiones, ha accedido a pagar la reparación del sistema de encendido de unos 22 millones de coches y camionetas vendidos en EE.UU.; nunca hasta ahora una marca había hecho frente a una revisión de este calibre.

En Hayward, California, se acaba de firmar un acuerdo que podría pasar a los anales de la historia del automóvil: Ford, el segundo mayor fabricante del mundo, ha decidido reparar los sistemas de encendido de 22 millones de vehículos. Nunca hasta ahora se había llevado a cabo una revisión de esta magnitud, ya que supone arreglar prácticamente todos los vehículos de las marcas Ford, Mercury y Lincoln fabricados en EE.UU. entre 1983 y 1995.

Desde Ford España, se asegura que "se trata de un asunto viejo" y que no afecta a ningún vehículo europeo, pero en EE.UU. esta avería podría haber ocasionado la muerte a 11 personas y heridas de diversa consideración a 31, aunque la filial del fabricante en nuestro país afirma que este defecto no ha causado ningún accidente con víctimas mortales.

Según han denunciado los familiares de los afectados, los fallos en el sistema de encendido provocaban la detención repentina del vehículo, una situación que ocurrió en varias situaciones peligrosas como en una autopista o mientras se cruzaba una vía de ferrocarril.

Baile de números
Los abogados de los demandantes han echado cuentas y, aunque la marca del óvalo estima que sólo se verán afectados 13 millones de automóviles (ya que los más antiguos, con 18 años, posiblemente están fuera de circulación), esta reparación podría costar a Ford 2.500 millones de dólares, es decir, más de 460.000 millones de pesetas.

Para Richard Warmer, el abogado de la compañía, "esta cifra es desproporcionada". Según Warner, el acuerdo "no tendrá un efecto material en la situación financiera de la compañía".

Sea cual sea el montante final de este caso, lo cierto es que cualquier baile de números puede ocasionar un duro revés en las arcas de Ford, que, últimamente, parece no levantar cabeza. Durante este último trimestre, sus ventas han caído un 15 por ciento y ha perdido más de 692 millones de dólares (casi 130.000 millones de pesetas).

Mala racha
Escándalo Firestone, ataque terrorista que golpea EE.UU. y atemoriza a unos ya de por sí desconfiados consumidores, rumores sobre el retiro de su presidente, Jacques Nasser, fracaso de algunas iniciativas en Internet y anuncio de despido de más de 5.000 empleados estadounidenses... La marca del óvalo parece estar llamada a luchar contra los elementos.

En poco más de un año, Ford ha tenido que retirar 19,5 millones de neumáticos lo que supone una gran pérdida económica, pero también de imagen, ya que la seguridad de su modelo Explorer se ha puesto en entredicho.

Tras el ataque terrorista del pasado 11 de septiembre, Ford, junto a los otros dos fabricantes de Detroit, GM y DaimlerChrysler, ha tenido que realizar esfuerzos "patrióticos" y ofrecer financiaciones ventajosas a sus clientes y perder una media de 1.000 dólares (unas 186.000 pesetas) en la venta de cada vehículo.

Además, en estos meses, Ford llevará a cabo el despido de 5.000 empleados administrativos, es decir, a cerca del 10 por ciento de su fuerza laboral en América del Norte.

También llamada a revisión para Land Rover
Land Rover, que también pertenece al Grupo Ford, ha afirmado que llamará a revisión todos los Freelander fabricados antes de marzo de 2001, debido a posibles problemas con los frenos de mano, que se pueden soltar accidentalmente.

En este caso, la llamada a revisión afecta a 68.000 vehículos de este modelo de todo terreno comenzado a fabricar en 1997. Land Rover ha asegurado que sólo se trata de casos aislados de frenos de mano que, ante un golpe súbito, como, por ejemplo, cerrar fuerte la puerta, se sueltan.