¿Final feliz para el culebrón de Volkswagen?

“Pasión de fabricantes" sería un buen título para la particular telenovela que vive estos días el fabricante alemán Volkswagen tras la entrada en su accionariado de la compañía Porsche. La trama, que ya saltó a la política, parece amainar. De momento.

¿Final feliz para el culebrón de Volkswagen?
¿Final feliz para el culebrón de Volkswagen?

Tal como informaba Terra Autopista hace unos días, el conflicto de intereses tras la entrada de Porsche en la gran familia Volkswagen provocó un revuelo entre las altas esferas de ambas compañías en las que, para terminar de liar las cosas, también aparecían afectados varios diputados del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Sin embargo, y por el momento, parece que tras la tormenta viene la calma. Y es que la cosa tiene miga. Aunque digna de las mejores teleseries de sobremesa, la historia, a priori, es bastante simple. Fernindand Piëch pertenece, por partida de nacimiento, a la familia que fundó con su apellido la legendaria marca Porsche, de la que no sólo es miembro de su Consejo de Vigilancia –lo que en España viene a ser un Consejo de Administración-, sino que, además, también es accionista “a título personal". Pero su currículum no acaba ahí, porque, para terminar de rizar el rizo es, además, Presidente del Consejo de Administración de la marca Volkswagen.Así que, con la entrada de Porsche en el accionariado de Volkswagen –hace dos semanas el primero se hacía con el 20 por ciento de las acciones de VW-, el Consejo de Administración de este último vio que la posición de Piëch podría provocar un conflicto de intereses, ya que a uno y otro lado, el hombre de currículum inabarcable comenzaba a acumular demasiado poder. Y es ahí donde se da el “clímax" de esta enrevesada telenovela teutona cuya línea argumental venía ya andando de lejos.Para empezar, el estado de Baja Sajonia –estado federado donde se encuentra Wolfsburg, sede central de Volkswagen- es partícipe también con un 20 por ciento de las acciones del fabricante alemán. Esto coloca a su primer ministro, Christian Wulff, a efectos prácticos, como el segundo mayor accionista de Volkswagen. Si a esto se le añade la fuerte antipatía personal que Wulff siente por Piëch, da como resultado una suma de rencillas y miedos a que la familia Porsche acabe dominando Volkswagen. La “conjura", pues, va tomando cuerpo.Y dicha conjura tenía como objetivo eliminar de un plumazo la figura de Piëch del Consejo de Administración de Volkswagen.Pero no ha sido así. Los sindicatos, que tienen una mayoría en ése Consejo de Administración, rechazaron en una reunión celebrada ayer cualquier apoyo a los planes de Wulff en la presunta operación para quitar a Piëch de la presidencia. De ese modo, celebraron “el compromiso" de la casa Porsche con Volkswagen y rechazaron, al menos por el momento, debatir el papel de su presidente Fernindand Piëch en el Consejo de Vigilancia.Wulff había buscado, además, una cooperación entre Volkswagen y su constructor rival, DaimlerChrysler, que pasaba por un cruce de acciones de ambos consorcios y una amplia colaboración técnica.Para más “inri", la justicia alemana ha inculpado a un nuevo diputado –Günter Lenz, del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y miembro del Consejo de Vigilancia de VW- de un delito de malversación de fondos de Volkswagen por indicios de colaboración, por lo que ahora ya son cuatro los acusados en este caso. La fiscalía también investiga al antiguo Director de Personal de Volkswagen, Peter Hartz, al Director de Personal de la filial Skoda, Klaus Joachim Gebauer, y al ex Director de la marca checa, Helmut Schuster, igualmente por delitos de malversación. Asimismo, la fiscalía también quiere investigar a otro miembro del Consejo de Vigilancia de VW y diputado del SPD, Hans-Jürgen Uhl, aunque para ello es necesario que el Parlamento levante su inmunidad política. Gebauer, por su parte, y en una entrevista concedida al semanario “Stern", dijo que Volkswagen organizó y pagó “a menudo", y desde mediados de los años 90, los servicios de prostitutas así como viajes de lujo para altos cargos sindicales y directivos del grupo. Por su parte, el fabricante alemán de vehículos deportivos Porsche, estudia la posibilidad de montar la nueva serie del coupé cuatro puertas “Panamera" en la fábrica central que Volkswagen posee en Wolfsburg. Su presidente, Wendelin Wiedeking, mencionó en la revista de motor alemana “Automobilwoche" que dicha planta podría comenzar, a partir de 2009, el montaje y proceso de pintura del “Panamera".