Europa insufla vida a Galileo

Antes del fin de la década, los coches que se fabriquen en Europa ya no dependerán del GPS estadounidense para orientarse por satélite. En 2008 funcionará por fin el sistema Galileo, una red de satélites propia de la Unión Europea cuya financiación definitiva se aprobó este martes. El plan ya respira.

Europa insufla vida a Galileo
Europa insufla vida a Galileo

"Europa manifiesta su voluntad de ser y estar en el ámbito internacional en todos los terrenos de investigación y desarrollo tecnológico e industrial en las materias más avanzadas". Con estas optimistas palabras resume Loyola de Palacio, comisaria europea de Transportes, el histórico paso que acaba de dar la Unión Europea. Reunido en Bruselas, el Consejo de Ministros de Transportes y Comunicaciones decidió impulsar y financiar sin ambages el proyecto Galileo, la red europea de satélites para localización y guiado terrestre.

Galileo es un complejo sistema de satélites en órbita geoestacionaria con dirección sudeste-nordeste en un hipotético mapa-mundi. En total, Europa desplegará 30 satélites de comunicaciones, de los que 27 estarán todo el tiempo trabajando y 3 actuarán como reservas. Con esa enorme red orbital, Galileo informará a miles de terminales terrestres de cuál es la posición de éstas expresada en coordenadas geográficas. También informará de la altura sobre el nivel del mar. El margen de error estimado en la localización de objetivos es de un metro.

Con este vasto proyecto en marcha, Europa podría por fin desligar su industria, sus comunicaciones, su transporte y su investigación del estándar norteamericano, el popular GPS. Este sistema, además de menos preciso que el Galileo, está bajo control militar, lo mismo que el Glonass ruso.

Un gasto de 3.200 millones de euros
Los ministros aprobaron ayer una inversión programada en varios plazos que asciende a 3.200 millones de euros, bastante más de medio billón de pesetas. Este montante se reparte entre los 100 millones de euros (16.638 millones de pesetas) desembolsados el año pasado para estudios previos, los 450 millones de euros (74.873 millones de pesetas) que costará la fase de desarrollo (2002-2005), una cantidad similar que será aportada para estas etapas por la Agencia Espacial Europea y otra cantidad que completará los 3.200 millones de euros que costará la etapa 2005-2008, en la que la red se lanzará al espacio y empezará a trabajar en periodo de pruebas. A partir de 2008 empezará su explotación comercial y el mantenimiento por año se calcula en 220 millones de euros, unos 36.604 millones de pesetas.

Esta ingente cantidad de dinero será aportada por los estados europeos y sus empresas de titularidad pública, al menos hasta su puesta en marcha definitiva. A cambio de la inversión, la Unión Europea ofrece a los usuarios una red de localización independiente y completamente civil, además de mucho más precisa. También espera amortizarla: los estudios previos evalúan los ingresos en 17.700 millones de euros, unos 3 billones de pesetas. Además, se crearán 150.000 empleos de alta cualificación en toda la Unión Europea.
Una vez Galileo sea plenamente operativo, un consorcio de capital privado y público asumirá la dirección del proyecto. En esta gran empresa tomarán parte las empresas españolas AENA, CASA, GMW, Hispasat, Indra y Sener. Además, España aporta el 10 por ciento del dinero que costará poner en marcha el plan, lo que quiere decir que cada español destinará a Galileo 60 céntimos de euro cada año.

Cuando funcione, Galileo dará servicio a todo tipo de clientes, desde aviones, hasta taxis, pasando por investigadores, exploradores, deportistas... Su enorme cobertura permitirá localizar un punto con total precisión sea en el Polo Norte o en el Desierto del Gobi. De sus bondades se beneficiarán las flotas de camiones, los taxis, las ambulancias, los raids todo terreno y, mucho más cercano, todo aquel que lleve en su coche un navegador orientado por satélite.

La decisión que tomaron este martes en Bruselas los ministros cambia para siempre la historia del transporte y las comunicaciones en Europa. Se cierra así un retraso de un año que avergonzaba a los políticos de todo el continente. La excesiva burocracia y las dudas de muchos países ante el alto coste del sistema fueron un lastre que estuvo a punto de condenar a Galileo al ostracismo. Al final, el decidido empeño de España, con Loyola de Palacio a la cabeza, logró un compromiso firme en el pasado Consejo de Europa celebrado en Barcelona. Ayer se ratificó este compromiso y ya no hay vuelta atrás.

"Si Europa no hubiera aprobado hoy el proyecto Galileo", decía ayer en Bruselas el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, "toda una generación habría perdido el tren del desarrollo tecnológico (...) Está en juego saber si la UE va a ser soberana en desarrollo aeroespacial y de telecomunicaciones o si nos vamos a convertir en un mercado subordinado de 300 millones de meros consumidores del sistema de EE.UU.

Pregunta a los propietarios por su coche y recibe las respuestas en tu email.

Acepto la política de privacidad para poder obtener las respuestas.

Quiero recibir la mejor oferta.