España y Portugal reeditan el 'beso' ferroviario 125 años después

Españoles y portugueses de la frontera salmantina han renovado hoy, con carácter simbólico y aire de conmemoración, 'el beso' que hace 125 años se dieron las primeras máquinas de tren de ambos países que más tarde cubrirían, durante casi un siglo, el tramo entre Oporto y La Fregeneda.

El acto se ha celebrado en el Puente Internacional sobre el río Duero que une la población salmantina de La Fregeneda, situada en al Parque Natural de Las Arribes, con el pueblo luso de Barca D'Alba, en un paraje turístico denominado muelle de Vega de Terrón desde donde también navegan barcos por el Duero hasta Oporto.

El 'beso' o encuentro hispanoluso lo han protagonizado dos vehículos ligeros, uno fabricado en España y otro en Portugal, en un acto organizado por la Asociación TodaVía, que en los últimos dos años se ha dedicado a limpiar el tramo de vía que une Lumbrales y La Fregeneda, con el fin de que algún día se pueda utilizar como recurso turístico por donde circulen locomotores ligeras.

La vía fue clausurada, por falta de rentabilidad económica, el 1 de enero de 1985 y el primer viaje entre la frontera y Salamanca se celebró el 8 de diciembre de 1887.

Sin embargo, su majestuosa obra civil propició que en el año 2000 fuera declarada Bien de Interés Cultural para evitar su desmantelamiento.

Lo llamativo de esta línea son sus últimos diecisiete kilómetros, donde los convoyes atravesaban una veintena de túneles y trece puentes horadados y levantados para sortear un nivel de 483 metros, encajonados en el desfiladero por el que discurren los ríos Águeda y Duero, entre los municipio de Lumbrales, La Fregeneda e Hinojosa.

Es en este trayecto donde en los últimos doce años políticos del PP y del PSOE han reivindicado o prometido un tren turístico como motor de desarrollo para la comarca salmantina de Las Arribes del Duero, una de las más despobladas de Europa y situada en el Parque Natural que lleva su nombre.

Primero fue la agrupación Camino de Hierro y ahora la asociación TodaVía las que han luchado para que esta vía no se desmorone.

En los últimos dos años, los amantes del ferrocarril han paseado a los turistas en algunos vehículos ligeros, alguno de los más curiosos, como el conocido GP-721, fabricado para diez viajero por un vecino de Lumbrales a partir del chasis de un turismo Seat 127.

También fueron ideadas por Isidro Elena, vecino de Hinojosa de Duero, las 'biclonetas', que son unas bicis adaptadas para pasear por las vías.

Sin embargo, es necesario una rehabilitación profunda de los últimos diecisiete kilómetros, ya que para que por sus túneles y puentes circule un tren turístico es imprescindible una inversión cuantiosa que asegure la circulación hasta la frontera con Portugal.

La jornada festiva ha concluido en el Muelle de Vega de Terrón, donde españoles y portugueses han asistido a la proyección de un documental sobre el último viaje que se realizó por esta vía, el 31 de diciembre de 1984.

Además, las gentes de ambos territorios han acudido ataviados de época, con 'maletones' propios de los que antaño se subían a esta línea, camino de Salamanca o, incluso, para llegar hasta la frontera de Francia.

Esta línea férrea, ahora en desuso y con esperanza de reutilización, ha quedado inmortalizada a través de la pluma de Luciano García Egido en su libro 'Los túneles del paraíso' (2009).

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