España tiene problemas "plásticos" con el reciclaje

La separación de los diferentes plásticos que conforman un vehículo es la principal traba española para adaptarse a la nueva normativa sobre tratamiento de VFU (Vehículos Fuera de Uso). En los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, que se celebran estos días en la localidad madrileña de El Escorial, se ha analizado el problema y se han propuesto algunas soluciones. Autopista Online estuvo allí para contártelo.

La adaptación española a la norma europea sobre tratamiento de vehículos fuera de uso (VFU) está a punto de llegar a nuestro país. Con esta directiva de la Comisión Europea en la mano, es posible que España tenga algún problema para cumplir los requisitos previstos.

Las trabas se encuentran en el reciclado de los plásticos que componen el automóvil. Al ser éste un proceso más largo y complicado, puede causar una reducción del porcentaje del vehículo que se recicla.

En la actualidad, de cada vehículo se recicla un 75 por ciento, que corresponde a los metales (aluminio, hierro y cobre); el resto se destina al vertedero. Pues bien, la norma europea propone aumentos paulatinos de este porcentaje en los próximos años hasta llegar al 85 por ciento, en una primera fase, y hasta el 95 por ciento en una segunda.

España podrá, tranquilamente, adaptarse a la primera fase, que comprende el fragmentado de los metales, los neumáticos, los vidrios y los plásticos, siempre y cuando estos últimos dispongan de una estructura simple. Aquí es donde se halla la dificultad para conseguir adaptarse a la segunda fase.

Según Juan Antonio del Moral, presidente de Sigrauto (Asociación Española para el Tratamiento Medioambiental de los Vehículos Fuera de Uso), presente en el Curso de Verano de la Universidad de Madrid en El Escorial, alcanzar la segunda fase supone una recuperación del 95 por ciento del automóvil. Este porcentaje sólo se puede conseguir si se reciclan todos los plásticos simples y compuestos del automóvil.

Los plásticos que conforman algunos componentes del coche disponen de una estructura simple (monómeros) o compuesta (polímeros). En el primer caso, su recuperación y reciclaje es sencilla y no supone ningún problema. Por lo general, los vehículos más antiguos disponen de este tipo de plástico en sus salpicaderos o, como mucho, combinaciones de dos o tres (polímeros). En los modelos nuevos y en los que se están desarrollando en la actualidad, los plásticos usados son polímeros, que pueden llegar a presentar hasta un centenar de formulaciones diferentes. ¿Cuál es el problema, entonces? Pues bien, para separar los polímeros y que puedan ser reutilizados después, es necesario realizar una operación denominada pirólisis.

La pirólisis consigue, mediante altas temperaturas, separar los polímeros en monómeros. El problema de esta operación es su coste económico y medioambiental. Puede ser más costoso para el medio ambiente realizarla que tirar directamente estos residuos a un vertedero, ya que las emisiones resultantes de ese proceso químico contaminan en alto grado la atmósfera.

La solución que se propone estará encaminada, según Del Moral, al porcentaje de incineración de residuos que la Unión Europea autorizará cuando vayan entrando en vigor las fases de esta normativa. Si en la primera fase se permite una pirólisis del 5 por ciento y, en la siguiente fase, una del 10 por ciento, el problema podría estar solucionado, al menos en principio.

Otro problema que recae sobre nuestro país son los centros de fragmentación y reciclaje disponibles. Según el presidente de Sigrauto, en España hay, en la actualidad, 1.080 desguaces censados. De ellos, sólo 150 ya están preparados para cumplir la directiva, aunque existen otros 400 ó 450 que están en puertas de conseguir la homologación. Con unas 500 instalaciones disponibles, España podría empezar a reciclar sin problemas.