España, en el límite entre productividad y rentabilidad

Ford y Audi-Volkswagen han advertido que España pierde poco a poco el atractivo para los inversores del sector. Con el desarrollo económico del país, cada vez se destina menos dinero a la promoción de factorías. Todo lo contrario está ocurriendo en los países del Este, donde los Gobiernos subvencionan instalaciones para las diferentes empresas. La consecuencia más clara es la marcha de capitales inversores hacia estos territorios.

El sector automovilístico de España está perdiendo atractivo para las inversiones extrajeras de capital. El presidente del Grupo Audi-Volkswagen, Bernd Pischetsrieder, ya anunció hace unos meses, cuando aún era el máximo responsable de Seat, que nuestro país estaba perdiendo puntos para los inversores extranjeros.

En la misma línea reivindicativa se expresa ahora el consejero delegado de Ford España, José Manuel Machado. Las normas rígidas en material laboral y una red de infraestructuras y transportes poco eficiente son los puntos débiles que obligan a los diferentes inversores automovilísticos a buscar nuevos horizontes donde invertir.

En los últimos tiempos, se ha hecho cada vez más difícil poder firmar convenios colectivos sin escollos. Según Machado, las dificultades con la planta de Almussafes por la flexibilidad hicieron a Ford Motor replantearse las inversiones en nuestro país.

Pese a que el máximo responsable de Ford en España no aboga por el sector en el país, hay que recordar que la multinacional automovilística ha invertido en la planta de Almussafes una fuerte cantidad de dinero (600 millones de euros) para la producción del nuevo Fiesta.