Escándalo de corrupción en Volkswagen

La industria del automóvil amanece estos días sacudida por un escándalo de consecuencias imprevisibles. Volkswagen, el mayor fabricante de Europa, se enfrenta a una grave acusación de fraude en torno a una red de empresas fantasma. Para ocultarlo, la dirección podría haber “comprado" al Consejo de Vigilancia con viajes de lujo y visitas a burdeles brasileños.

Volkswagen quiere acelerar la aparición de nuevos modelos
Volkswagen quiere acelerar la aparición de nuevos modelos

El principal accionista de Volkswagen, el estado alemán de Baja Sajonia, ha pedido a la fiscalía germana que estudie a fondo las denuncias de corrupción que desde el pasado lunes sacuden la imagen del mayor fabricante de automóviles de Europa. Los rumores iniciales se han convertido en las últimas horas en graves acusaciones que han llevado al propio presidente del grupo, Bernd Pitschetsrieder, a abrir una auditoría interna para esclarecer los hechos.Las denuncias, según recogen hoy los principales periódicos alemanes, se centran en seis empresas fantasma del entorno de la automovilística por su presunta implicación en una red de fraude y sobornos. Al parecer, este entramado de compañías podría haber recibido grandes cantidades de dinero a través de pedidos ficticios del fabricante alemán.El escándalo, sin embargo, no acaba aquí, sino que también “salpica" a los principales órganos de poder de VW. Y es que, para ocultar estos indicios de corrupción, la fiscalía sostiene que la junta directiva sobornó durante años al Consejo de Vigilancia del grupo con viajes exóticos y visitas a burdeles de lujo en Copacabana (Brasil).Aunque la investigación no ha hecho más que comenzar, las acusaciones ya se han cobrado dos “víctimas" en Volkswagen. El primer afectado por el escándalo fue el anterior presidente de Skoda, Helmuth Schuster, quien decidió abandonar su cargo a mediados del mes de junio.El directivo alemán, al frente de la filial checa desde 2001, estaba acusado de prevaricación y fraude: exigía dinero, presuntamente, a compañías de componentes para cerrar pedidos de Volkswagen en la India.La segunda “víctima" no es otra que el ex presidente del comité de empresa del grupo, Klaus Volkert. El hasta ahora representante de los trabajadores dimitió la pasada semana acusado de crear el entramado de empresas que recogía dinero perteneciente en realidad a las marcas Volkswagen y Skoda.Las sospechas se centran ahora en el jefe de personal de VW y mano derecha del canciller Gerhard Schröeder en materia laboral, Peter Hartz. A este directivo se le relaciona con la supuesta firma de dietas desmesuradas y, aunque los portavoces del grupo no han dudado en defender su presunta honradez, fuentes no oficiales aseguran que también se acabará marchando de Volkswagen.Mientras se investigan las denuncias de corrupción en el seno de la dirección, Volkswagen continúa con una estrategia comercial que marcha a bastante buen ritmo. Sus ventas en España, por ejemplo, han alcanzado en el primer semestre de 2005 las 50.724 unidades, lo que supone un incremento de matriculaciones del 3,1 por ciento con respecto al mismo período del pasado año. Su modelo más vendido en nuestro país durante el mes de junio fue el Golf, con 3.465 unidades, seguido del Polo y el Passat, con más de 2.300 unidades cada uno.