¿Es posible acabar con los atascos?

Hasta 11 horas en carretera para cubrir no más de 300 km. Gasolineras sin combustible, áreas de servicio sin agua… Cada festividad en España llega acompañada no sólo de un atasco monumental, sino también de mucha polémica. Para unos, las retenciones son inevitables y, para otros, consecuencia de la imprevisión. Pero, ¿debemos los conductores resignarnos o hay solución?

Las escenas vividas en la colapsada A-3 (la autovía que une Madrid con la costa de Levante) corresponden a la madrugada del lunes y al fin del puente de Santiago, aunque bien podrían referirse al puente de Mayo, a la Operación Retorno de verano o a la Salida de las Navidades. Lo mismo da. Cada festividad en España viene seguida ya de fuertes retenciones y mucha indignación de los conductores.La Dirección General de Tráfico se ha apresurado esta vez a emitir un comunicado en el que asegura que, “en ningún caso", la responsabilidad de los atascos es de los automovilistas, aunque les recomienda tomar rutas alternativas. También defiende su gestión. Por lo tanto, ¿cuál es el problema?El balance final del puente de Santiago cifra el fuerte incremento del número de desplazamientos en seis millones de viajes en automóvil, la mayoría con destino a zonas de la costa, sobre todo del Mediterráneo. La A-3, por ejemplo, ha registrado en sólo 24 horas cerca de 90.000 vehículos, lo que supone un ritmo de más de 3.700 por hora y en sólo dos carriles.La falta de infraestructuras se presenta así como la principal causa del colapso. “Tráfico ha utilizado todos los medios humanos y técnicos de que dispone, consciente de que este tipo de festividades producen una concentración en el tiempo de multitud de viajes", asegura hoy la DGT. La dificultad estriba en que determinadas vías, como la A-3, no son capaces de absorber el tráfico que se produce en determinadas fechas del año.“Esta vía –asegura Tráfico- es una de las más utilizadas del país. Recoge el tráfico procedente de una amplísima zona, que comprende desde Castellón hasta Almería, pasando por Valencia, Alicante, Murcia y poblaciones intermedias. Todos estos destinos acaban confluyendo en la A-3, en el nudo de Atalaya del Cañavete (Cuenca), donde se registran las grandes retenciones".Tampoco ayudan en exceso las radiales de peaje. Estas vías, que ya absorben mucho menos tráfico del esperado, apenas alcanzan los 40 km desde su salida de Madrid, por lo que no llegan a los puntos de más saturación. “Nacieron pequeñas y no sirven para nada, porque el escaso tiempo que se gana en ellas se pierde otra vez al incorporarse a las autovías principales", concluye Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA).Para el principal partido de la oposición, el PP, el problema es mucho más complejo. Su dirección considera intolerable el monumental atasco vivido en la A-3, al que califica de “tercermundista".“Desde nuestro punto de vista, los atascos no son inevitables y son consecuencia de la patética gestión del PSOE", ha declarado Federico Souvirón, portavoz del PP en la comisión de seguridad vial del Congreso. “Lo peor de todo es que no se dan soluciones y no podemos acostumbrarnos a que los conductores no tengan ningún tipo de información, a que escaseen las patrullas de la Guardia Civil y a que las áreas de servicio se masifiquen", ha subrayado.El Partido Popular asegura que no está dispuesto a tolerar que los conductores sufran un nuevo impuesto, “que recae sobre su paciencia y el sistema nervioso", por lo que pide la creación urgente de un gabinete en el que responsables de tráfico, carreteras meteorología, protección civil y sanidad “sean capaces de prever estas situaciones".Las asociaciones de automovilistas, por su parte, han pedido también un nuevo modelo de gestión y más recursos para evitar nuevos atascos en el futuro. La AEA considera, como la DGT, que la A-3 "no tiene capacidad para absorber todo el flujo de vehículos", pero pide un aumento urgente de su capacidad con carriles reversibles. Por su parte, el Real Automóvil Club de España (RACE) cree "vital plantear medidas a corto, medio y largo plazo dentro de un plan específico".El sindicato Comisiones Obreras defiende por su parte la gestión de la DGT, convencida de que los atascos “son inevitables y se seguirán produciendo en las circunstancias actuales". La formación no cree que sea cuestión de aumentar las infraestructuras (asegura que Madrid cuenta con 944 km de autovías frente a los 784 de París o los 730 de Londres), sino “del abandono de la red de ferrocarril". “Las vías de circunvalación y los nuevos ejes viarios en las ciudades sólo sirven para aumentar el tráfico y los atascos, por eso hay que dar prioridad a las inversiones en ferrocarril, olvidadas desde hace décadas en detrimento de las carreteras".

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