Equilibrio forzoso

''¿Por qué se pone a adelantar el camión?''. ''Pero, ¿los autobuses no tienen su carril? ¡Y cómo van!'' ¿Te suena? Todos lo hemos pensado alguna vez, olvidándonos de que la carretera es un hábitat muy delicado en el que deben convivir los conductores profesionales y los que no lo son.

Equilibrio forzoso
Equilibrio forzoso

Aunque el transporte de viajeros suele pasar más controles que el de mercancías (esta mayor regulación hace que, de los 400 profesionales que pierden la vida cada año en un accidente, sólo el 1,2 por ciento sea conductor de autobús), no evita el trucaje de los tacógrafos. Este dispositivo es obligatorio desde 1985 e intenta impedir la competencia desleal y los abusos por parte del empresario. En los foros abiertos en Internet, los transportistas denuncian que encabezan las estadísticas de fallecidos por accidente laboral y que, en ocasiones, se ven obligados a firmar seguros de vida en los que la empresa es la beneficiaria.La mayoría de los siniestros se deben a la fatiga, señalan los profesionales. Su jornada laboral, según la legislación vigente en Europa, puede ser de hasta 65 horas semanales, con 10 horas diarias de conducción. Sin embargo, según CC.OO. PV (Comisiones Obreras País Valenciá), llega a ser, en algunos casos, de 70 u 80 horas semanales.Para evitar que el tacógrafo registre estas jornadas excesivas, se recurre a diversos trucos. Uno de los más empleados es el de la “ida y vuelta": dos vehículos se cruzan hacia la mitad de sus rutas y sus conductores se intercambian. Así, el dispositivo comienza a contar las horas al volante de un nuevo transportista que, en realidad, acaba de bajar de otro camión; el relevo es totalmente ficticio. También existen herramientas que permiten mantener el tacógrafo en la posición “Descanso". Se trata de unos botones camuflados con los que el conductor “engaña" al artefacto, que deja de registrar la velocidad. - El estudio llevado a cabo en Cataluña por el SCT muestra que, si bien el 65,8 por ciento de los conductores profesionales entrevistados duerme entre 6 y 8 horas diarias, hay un preocupante 24,6 por ciento que sólo descansa entre 4 y 6 horas. Un 2,5 por ciento de los encuestados asegura dormir menos de 4 horas cada día.
- “¡La Fatiga Mata!" es el lema que, desde hace siete años, esgrime la Federación Internacional del Transporte en su Día de Acción Internacional. Durante esa jornada, intentan concienciar a todos los conductores de los problemas que aquejan al sector y proponen soluciones como un mejor acceso a los servicios básicos en los puestos fronterizos y áreas de descanso más seguras.
- Una mayor formación es otra de las reivindicaciones de los transportistas. La enseñanza que reciben en las autoescuelas trata aspectos específicos acerca de la reglamentación para camiones o autocares, su mecánica y su conducción. En este apartado, mientras se explica cómo se comporta un vehículo según la carga y el emplazamiento de ésta, se intenta concienciar a los alumnos sobre el “poder" que tienen en sus manos. Llevan camiones de gran peso y tamaño; es fácil confiarse y realizar maniobras que pueden poner en peligro a otros usuarios. De hecho, algunos conductores de turismos se quejan de la actitud de ciertos transportistas: éstos son cada vez más jóvenes y algunos de ellos, escudados tras vehículos modernos y potentes, adelantan sin poner el intermitente o no ceden el paso en las incorporaciones a las autopistas. Para evitar estas situaciones, una directiva europea que aún debe ser aplicada en España va a revisar la formación inicial que reciben los más jóvenes. También regulará los cursos de reciclaje que demandan los profesionales y que, hasta ahora, sólo imparten ciertas autoescuelas y empresas de transporte. A las largas horas tras el volante hay que sumar las empleadas en la carga y descarga, que no suelen incluirse en el cómputo total. No es de extrañar que acabar con estas prácticas sea una de las principales reivindicaciones de los profesionales, que han pedido en repetidas ocasiones un control de tacógrafo obligatorio para todos los vehículos de transporte. No se trata de un capricho: la mitad de los transportistas fallecidos en un accidente de circulación llevaban camiones de menos de 3.500 kilos –a los que no se les exige este dispositivo- y, en su mayoría, eran trabajadores autónomos. No siempre los responsables de las empresas están detrás de la manipulación del tacógrafo. Hay que tener en cuenta que la compañía no puede obligar a que se realicen estas prácticas, ya que el último responsable, según la normativa, es el conductor, que perderá su carné. Nuestros compañeros de la revista “Transporte Mundial" (TM) nos han aclarado varios puntos respecto a estos “trucos". Los autónomos son los que más tienden a realizar estas manipulaciones, que “se practican en porcentajes reducidos". En ocasiones, se utilizan técnicas para ganar velocidad y que ésta no quede registrada en el dispositivo. Mediante una sencilla manipulación electrónica, se puede “estirar" el margen de velocidad máxima (90 km/h) entre un 7 y un 10 por ciento. Basta con apretar una tecla. Sin embargo, la trampa es fácilmente detectable: conociendo la hora a la que se inició la ruta y los kilómetros recorridos, la velocidad puede calcularse al instante. Si se descubre el engaño, la multa puede llegar a los 3.000 euros. De nuevo, Francia nos lleva la delantera, pues considera este delito tan grave como para encarcelar al culpable e imponerle multas de hasta 12.000 euros. Sindicatos y conductores tienen claros los pasos que hay que seguir para paliar los problemas que aquejan al sector y aumentar la seguridad de los profesionales y, por ende, la de aquellos con los que comparten la carretera. En primer lugar, debería existir una reglamentación simple y verificable de los tiempos de conducción y de la velocidad excesiva, lo que podría llegar con el tacógrafo digital. Su implantación se ha ido retrasando y, según las últimas informaciones, llegará en 2005, pero “cada vez tienen más tintes de utopía". Técnicas informáticas, electrónicas y telemáticas confluirán en este sistema, cuya manipulación será mucho más difícil, pero no imposible. “Aunque cada conductor será responsable de su tarjeta, ya hay dispositivos que las pueden modificar", señala TM.