El tráfico en Barcelona llega a una situación límite

El incremento del número de vehículos que entran y salen de Barcelona ha situado el tráfico en los niveles pre-olímpicos, anteriores a la puesta en funcionamiento de las Rondas de circunvalación. Los responsables municipales creen que se ha llegado al límite de lo que puede absorber la ciudad.

El comisionado para la circulación, Pere Navarro, y el director de proyectos de movilidad, Juli García, han presentado los datos comparativos de velocidad en el casco urbano durante el último trimestre de 2000, en el que se registró un aumento del 4,1 por ciento respecto al mismo período del año anterior, situándose en 19 km./h de media.
Estos datos favorables se explican, según Navarro, por un aumento en la utilización del transporte público y, especialmente, porque ha aumentado "el control de la indisciplina circulatoria" por parte de la Guardia Urbana tras el fin del conflicto laboral que enfrentaba al ayuntamiento con los agentes.
Éstos habían dejado de hacer horas extras como medida de presión, por lo que en los primeros trimestres del año pasado la velocidad de circulación por la ciudad descendió un nueve por ciento en el primer trimestre, y un seis por ciento en el tercero.
La mejora de los últimos meses en el tráfico interior no se produjo en los principales accesos a Barcelona (la Meridiana y la Diagonal), donde la velocidad media bajó un 7,4 por ciento.
En estas vías se produjo un incremento del 3,7 por ciento en el número de vehículos, al igual que en las Rondas de Dalt y Litoral, donde el aumento fue del 2,5 por ciento de media.
Juli García explicó que después de los Juegos Olímpicos de 1992 el tráfico descendió hasta un 25 por ciento en algunos puntos, como consecuencia de la entrada en servicio de las Rondas, pero desde entonces el número de vehículos no ha dejado de crecer, y ha afirmado que "empezamos a estar en un nivel de saturación".
Por su parte, Navarro ha recordado que la apuesta del ayuntamiento de Barcelona es lograr "un incremento cero del número de coches", y no está previsto construir de nuevo grandes infraestructuras viarias. Sin embargo, se potenciará el uso del transporte público y, con el fin de evitar el colapso circulatorio, se incrementará el control de la Guardia Urbana.
Además, el número de grúas para retirar vehículos que entorpezcan el tráfico ha crecido un 30 por ciento, y actualmente se realizan unas 500 retiradas diarias.

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