El tamaño sí importa

La eterna cuestión acerca de si el tamaño importa o no toma especial relevancia en el caso de los microcoches -esos cuadricilos que miden menos de tres metros, que equipan motores de 50 centímetros cúbicos y para los que no hace falta tener permiso de conducir-. Entérate de por qué: sus ventajas de tamaño y comodidad frente a sus inconvenientes de precio y seguridad.

El tamaño sí importa
El tamaño sí importa

Los microcoches nuevos cuestan una media de 12.000 euros. En nuestro mercado, hay más de 200 versiones de coches “normales" por ese o menor precio. Ofrecen, entre otras ventajas, cuatro o cinco plazas –los microcoches suelen ser biplaza-. Te ofrecemos un enlace junto a este párrafo en el encontrarás el resultado de la búsqueda en nuestra sección Guía Compra Coche. Entre los modelos que nos aparecen, destacan los Citroën C2 y C3, Chevrolet Matiz y Kalos, Fiat Panda y Punto, Dacia Logan… Pero no hablamos sólo de precio; los coches de nuestra búsqueda ofrecen elementos que no encontramos en los microcoches: ABS, airbags, aire acondicionado, etc. Estos dispositivos influyen, qué duda cabe, en la seguridad activa y pasiva. A continuación, te lo contamos. Hace tan sólo dos meses, el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) publicó un estudio en el que concluía que “los microcoches ofrecen una protección deficiente a sus ocupantes, que sufren lesiones de importancia por todo el cuerpo" en caso de accidente. La clave casi siempre está en los materiales de fabricación: fibra de carbono, vidrio y aluminio en mayor proporción que los acostumbrados acero y hierro. A grandes rasgos, los materiales de un coche “normal" están más estudiados y por eso permiten la absorción de energía en los impactos, la deformación por fases (claves de los modernos estudios de seguridad pasiva). Hemos tenido la oportunidad de ver y fotografiar un microcoche que había sufrido un accidente (en la imagen que acompaña al párrafo puedes ver su estado). Es cierto que el habitáculo no parece muy deformado, pero también es indiscutible que no sabemos cuál fue la velocidad del impacto, ni contra qué colisionó. Este tipo de vehículos sólo se pueden conducir en recorridos urbanos y en carreteras comarcales a no más de 60 km/h, nunca en autovía o autopista. Además, sólo es necesaria la licencia de ciclomotor para llevarlos, un documento para cuya obtención sólo hace falta más que tener 14 años, hacer un test psicotécnico y recibir una ligerísima –y cuestionable- educación en materia de seguridad vial.Para su matriculación, hay que seguir las indicaciones de la Jefatura de Tráfico correspondiente. Suele ser similar a los trámites de matriculación de un ciclomotor (por lo general: solicitud, DNI, certificado de las características del vehículo, impuesto de transmisiones e impuesto municipal sobre vehículos de tracción mecánica). Casi siempre ocurre que los compradores de este tipo de coches acuden más tarde a las autoescuelas. Existen dos importantísimos problemas: las escuelas de conductores no tienen vehículos de este tipo con doble mando con los que enseñar y, además, no tienen por qué hacerlo. Una autoescuela puede negarse a impartir este tipo de formación a un usuario y decirle: “Apáñeselas como pueda"; pero esta respuesta no es rentable, por lo que suelen enseñarles a circular con “coches, coches" automáticos. Se trata de ciclomotores –así se definen en la Ley de Tráfico, a pesar de que, durante el reportaje, hayamos utilizado palabras como vehículo, automóvil o coche, que no lo describen bien al 100 por 100-. Tienen un motor “pequeñito", de unos 50 centímetros cúbicos, son de ciclo Diesel y llevan acoplada siempre una transmisión automática, con el fin de evitar el uso del embrague. Consultando diversas páginas webs de concesionarios que distribuyen este tipo de vehículos y comparando los equipamientos, hemos comprobado que los fabricantes se decantar más por elementos de confort (cierre centralizado, elevalunas eléctricos) que por los dispositivos de seguridad (ABS y airbags, por ejemplo).A las prestaciones se les presta poca atención. No es extraño, en muy pocas páginas de Internet veremos los caballos de potencia que anuncian (entre 8 y 20 CV), ni la velocidad punta que alcanzan (unos 60 km/h), ni datos de recuperaciones. En cuanto a la estética nos puede gustar o no, pero las carrocerías son de lo más variado: coupés, pick up’s, camiones y muy pronto, incluso, deportivos descapotables. Los colores también son variados y las tapicerías diversas, pero al final eso no es lo verdaderamente importante.Las marcas más importantes que se comercializan en España son Aixam, Casalini, Chatenet y Microcar. El Buomo ayudó a que la idea errónea de que el público objetivo de los microcoches eran personas con discapacidad se afianzara en España. Se utilizó como gancho comercial –no sabemos si intencionadamente- que el coche se montaba por minusválidos. En poco tiempo, esto se convirtió en titulares como: “Buomo, el coche hecho por y para minusválidos".

Terra Autopista asistió a la presentación de este microcoche. Ahora, cuatro años después, sabemos que la empresa no resultó rentable. No se llegó a comercializar y, a la espera de subvenciones de la Junta de Andalucía y del Gobierno central, la planta de Espiel (Córdoba) donde se ensambla y su plantilla (un 80 por ciento de la misma es discapacitada) se dedica a montar andamios.

El actual propietario de la factoría quiere retomar ahora el negocio, ya que las ventas de microcoches empiezan a repuntar. Han pensado ensamblar vehículos especiales en colaboración con una marca francesa, aunque el contrato aún no está firmado.

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