El Supremo ratifica la condena al 'Loco', su hijo Antonio y una empleada del 'Yomar-2' por tráfico de drogas

El Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia de la Audiencia de Valladolid que el pasado año impuso un conjunto de penas que suman diez años de cárcel al 'Monchín' Antonio R.L, alias el 'Loco', su hijo Antonio y una empleada del club de alterne 'Yomar-2', María Belén L.P, por traficar en 2009 desde el referido burdel, del que el primero era el encargado.

En su sentencia, la Sala Segunda del Supremo desestima los recursos de casación interpuestos por los afectados y, por consiguiente, mantiene invariable el fallo dictado en octubre de 2011 por la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia vallisoletana, que impuso al 'Loco' cuatro años y medio de privación de libertad y el pago de una multa de casi 27.000 euros, mientras que sobre otro de sus hijos que le acompañaba en el banquillo, Antonio R.J, recayó una pena de un año y medio de prisión y multa de 680 euros y sobre una tercera procesada, María Belén L.P, trabajadora del referido club de alterne, otros cuatro años y el pago de una multa de 16.000 euros, al tiempo que impone a todos ellos el pago de las costeas procesales, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

En la presente causa, agentes de la Policía Nacional que participaron en su detención en marzo de 2009, en el marco de la 'Operación Puchero', sostuvieron que un vehículo de la marca Ford Fiesta estacionado en la calle Huelva, cerca del próstibulo Yomar 2, era utilizado como 'caleta' por el 'Loco', su hijo Antonio R.J. y María Belén L.P. para almacenar la cocaína y heroína que los tres distribuían en el barrio vallisoletano de Delicias.

El testimonio de los funcionarios fue, una vez más, la principal prueba de cargo utilizada por el Ministerio Fiscal para mantener invariable su solicitud de condena para los tres encausados, a razón de cinco años y multa de 35.000 euros para el 'Loco' y cuatro de privación de libertad y 16.800 euros de multa para su hijo Antonio y la empleada del Yomar 2 María Belén L.P.

LA TRABAJADORA ASUME TODA LA CULPA

Pese a ello, los dos 'Monchines', padre e hijo, negaron cualquier vinculación con la droga intervenida en el Ford Fiesta, valorada en casi 27.000 euros, e incluso el primero de ellos aseguró que ni siquiera conocía la existencia de dicho vehículo, mientras que María Belén fue la única que reconoció los hechos, si bien se mostró disconforme con la pena solicitada para ella y pidió una condena de tres años.

Esta última, en su declaración, asumió la propiedad de la mercancía, que según precisó adquirió en Salamanca a un precio de 5.300 euros, y exculpó a sus dos compañeros de banquillo, de quienes aseguró que desconocían la venta de sustancias que ella había decidido iniciar con el fin de salir de la mala situación económica por la que atravesaba en su condición de 'mujer de la vida'.

Sin embargo, los agentes que intervinieron en esta operación coincidieron al señalar al 'Loco' y María Belén como las personas que se movían en una furgoneta Citroën Berlingo, conducida indistintamente por él o por ella, con la que realizaban las entregas de droga después de aprovisionarse en un Ford Fista aparcado en la calle Huelva a modo de 'caleta'.

En su relato sobre el 'modus operandi' de los encausados, los policías explicaron que en todas las ocasiones era María Belén la que normalmente se introducía en la 'caleta', no sin antes adoptar tanto ella como el 'Loco' las medidas de seguridad necesarias, y que tras manipular en la parte central del turismo y aprovisionarse de droga regresaba junto a su acompañante para reiniciar ambos viaje a bordo de la Citroën Berlingo.

SUSTANCIA DE CORTE DE 'GRAN CALIDAD'

En el Ford Fiesta aparcado en las inmediaciones del Yomar 2 la policía se incautó de cocaína y heroína valoradas en 17.384 y 9.457 euros, respectivamente, así como de más de medio kilo de sustancia de corte 'de gran calidad', una báscula de precisión, bolsas de basura para realizar papelinas y algunas de éstas ya confeccionadas.

'Ese depósito estaba preparado para la venta, con total seguridad, ya que permitía hacer mezclas y confeccionar envoltorios', aseguró, sin ningún género de duda, el instructor de las diligencias policiales y jefe del Grupo de Menudeo de la Policía Nacional, quien, al igual que otros compañeros, mantuvo que en una ocasión, la noche del 24 de febrero de 2009, el hijo de el 'Loco', Antonio R.J, fue visto en el preciso instante en que su progenitor le hacía entrega de un envoltorio que segundos después ocultó en el escote de una mujer que iba de copiloto en el vehículo Ford Prove que conducía el joven 'Monchín'.

Se da la circunstancia de que un mes antes de la presente sentencia el 'Loco' fue condenado a otra pena de cuatro años por idénticos motivos, mientras que la empleada del 'Yomar-2' María Belén L.P. ha sido condenada ayer mismo a otros tres años de prisión por otra detención anterior relacionada con la venta de sustancias estupefacientes.

Los mejores vídeos