El riesgo de accidentes mortales en carretera ha caído un 67 por ciento en diez años

La probabilidad de sufrir un accidente mortal o grave en las carreteras españolas ha disminuido un 67 por ciento desde el año 2000 y hasta 2010 gracias a la mejora de las infraestructuras llevada a cabo en esa década que ha reducido de forma considerable el nivel de riesgo de la red viaria.

Así se desprende de un estudio presentado hoy por el Real Automóvil Club de España (RACC), que analiza la evolución de la siniestralidad a lo largo de esos diez años, en los que el número de accidentes mortales se ha reducido un 63 por ciento.

Según el RACC, esto ha colocado a España como uno de los países con mejores registros de Europa, pasando de 144 a 54 muertos por millón de habitantes, aunque aún estamos lejos de conseguir los registros de países líderes en materia de seguridad vial como Suecia, Holanda, o Reino Unido.

El informe destaca que el riesgo medio en la Red de Carreteras del estado ha bajado casi un 67 por ciento en diez años, pasando a un nivel bajo, y que en ese periodo el trasvase de tráfico hacia autopistas y autovías ha supuesto que hubiese 547 muertos y 2.062 heridos graves menos de los que habría habido si se hubiera mantenido esa circulación en carreteras convencionales.

Unas cifras de las que hay que congratularse, según ha dicho Miquel Nadal, director de la Fundación RACC, en la presentación del estudio, a la que ha asistido la directora general de Tráfico, María Seguí.

Por comunidades autónomas la evolución del riesgo en las carreteras ha sido dispar: algunas como Madrid, Cataluña y Cantabria, que partían de un riesgo bajo, lo han reducido aún mas superando la media española.

Sin embargo, otras como Asturias, Extremadura, Murcia y Galicia, partían en 2000 de un riesgo elevado y han mejorado más que la media, mientras que La Rioja, Castilla-La Mancha y Castilla-León tenían un riesgo elevado y en su evolución se han comportado peor que la media.

A la vista de estos datos, el RACC realiza también una serie de recomendaciones y, entre ellas, recalca la necesidad de 'asegurar el buen mantenimiento de las vías' y la calidad de las infraestructuras.

Además advierte de que 'el pago por uso de las infraestructuras no debería dejar de lado la financiación del mantenimiento de las vías convencionales', que todavía acarrean el 25 por ciento del tráfico.

Otro de las advertencias del RACC recalca los 'efectos' que podría tener la introducción generalizada de peajes en España ante el 'diferencial de riesgo importante entre vías convencionales y autopistas y autovías'.

'Muy probablemente se produciría un trasvase de tráfico hacía vías convencionales, menos seguras, aumentando de esta forma el nivel de riesgo en las carreteras', señala el estudio.

Igualmente, considera que la propuesta de la DGT de reducir a 90 kilómetros por hora el límite máximo de velocidad en carreteras convencionales puede ayudar a reducir la siniestralidad, aunque cree que la posibilidad de aumentar a 130 km/h la velocidad en autopistas y autovías 'debería estudiarse con detenimiento' y debería ser una medida selectiva solo para tramos de baja siniestralidad.