El reino de los autohumanoides

Nos vamos a Aichi, a la primera Expo del Siglo XXI. En la tierra donde los trenes van sobre imanes y los autobuses se mueven con hidrógeno, los coches no podían ser vehículos normales y corrientes. Ha llegado una auténtica invasión de autohumanoides. No te pierdas este reportaje: el futuro ya está aquí.

El reino de los autohumanoides
El reino de los autohumanoides

Hasta Aichi Toyota ha llevado autobuses que no necesitan conductores. Son los IMTS, que puedes ver circular en convoyes fantasmas –se siguen unos a otros, como si de una película futurista se hubieran escapado- o conducidos al “método tradicional"; es decir, con una persona al volante. El IMTS son las siglas en inglés de Sistema de Transporte Multimodal Inteligente. Y el nombre no es para menos: estos vehículos se pueden “hablar". La idea no es nueva. Hace ya una veintena de años que los distintos fabricantes trabajan en estos sistemas. Los vehículos llevan una unidad de control. El que va el primero transmite las órdenes de marcha a los que le siguen, regulando su velocidad. En caso de que entre ellos cruzara una persona o surgiera algún obstáculo, el autobús se detendría, transmitiendo igualmente la orden de parada al vehículo delantero y a los que le siguen. La circulación sin conductor –el funcionamiento ADS o Automatic Driving System- es posible gracias a que el IMTS “lee" unas señales emitidas por una guía de tachuelas mecánicas que hay clavadas en el pavimento. El error humano, por tanto, ha sido suprimido. También intentan eliminar los “malos humos". Los IMTS están equipados con motores alimentados por gas natural. ¿Sorprendido? Pues no te creas que la tecnología que ves en Aichi sólo es aplicable en los recintos de una Exposición Universal. Toyota realiza un experimento parecido con microcoches en Odaiba, una isla artificial creada cerca de Tokio y cuya área urbana se considera una de las más avanzadas del mundo. El proyecto se llama “e-com Ride" y guía coches utilizados, preferentemente, por estudiantes y personas que no conducen. Además, Toyota ha presentado en Aichi un sistema que pretende acabar con los despistes humanos al volante. Eso sí, esta vez no ha sido pionero. De momento, sólo lo ha introducido en un modelo que se vende en Japón, el Majesta. Se denomina LKA y no sólo avisa al conductor si se ha desviado del carril (como ya hace Citroën en sus C4 y C5), sino que también te vuelve a meter en “el camino correcto". Una cámara de televisión colocada en la parte alta del parabrisas controla la trayectoria que lleva el vehículo. Si se detecta un desvío, no sólo salta un avisador sonoro: el coche actúa sobre el volante. Se imprime una fuerza de 2 newton/metro en la dirección en que debe hacerse la corrección. Éste impulso por sí solo colocaría el coche cuando circulamos en pavimentos perfectamente lisos. En otras situaciones, tan sólo sirve para alertar al conductor y es necesario que éste intervenga. Sin embargo, hay un problema: si la pintura de las rayas que delimitan los carriles está muy deteriorada, el sistema deja de funcionar. Eso sí, antes habrá avisado al conductor de ello.

Y ya que hablamos de transportes revolucionarios, no podemos olvidarnos del Maglev. Aunque en realidad no es un coche, sino un tren y –es más- ni siquiera tiene ruedas. No se mueve por raíles, sino que va levitando sobre una pista magnética. Precisamente su nombre, Maglev, proviene de “Magnetic Levitation". Como ho hay rozamientos, este tren alcanza unas velocidades de récord. Aseguran que es un 50 por ciento más rápido de los denominados “Shinkansen" (los trenes bala que circulan por Japón)
No dudes en ir al pabellón de JR, los ferrocarriles japoneses, donde podrás realizar un interesante viaje virtual.