El recorte de la Opep preocupa a Occidente

Los países productores de petróleo decidieron el sábado aplicar un recorte de un millón de barriles diarios a sus extracciones. Este frenazo de la producción, segundo del año, no parece preocupar en exceso a las economías occidentales.

Con esta reducción, la Opep pasa a producir 24,4 millones de barriles de petróleo diarios, un tercio de la demanda mundial.
En principio, el cártel apostaba por un recorte que rondaría los 800.000 barriles diarios, pero el ala dura se impuso y, al final, serán un millón los que salgan del mercado el próximo día 1 abril.
Como suele suceder cuando la Opep mueve sus hilos, se prevén cambios en la cotización del petróleo, que, probablemente, subirá. Como es lógico, las gasolinas lo harán con él. Sin embargo, lejos del pánico que esta situación desató en diciembre y enero pasados, el mercado parece reaccionar con calma. Los especialistas tratan de medir el impacto de la decisión tomada por la Opep, pero no se alarman.
El petróleo lleva un tiempo a la baja, situación que ha propiciado el recorte. El precio del crudo de la Opep, medido por un índice medio llamado "Cesta Opep", está en sus niveles más bajos desde hace un año. A esto se unen otros factores que, sumados, permiten no temer un fuerte ascenso de los precios. El más importante es el final del invierno en el industrializado hemisferio norte. Este cambio de estación siempre trae aparejada una reducción de la demanda de crudo.
Además, Estados Unidos y, sobre todo, Japón se adentran en una importante recesión económica, con lo que su velocidad industrial pierde fuerza y, con ella, el consumo de energía. Por último, en el último año se ha diversificado mucho la exploración petrolífera y se ha fomentado la explotación de cuencas poco utilizadas.
Sumando todos estos factores, el posible aumento de precios que ocasione la decisión de la Opep será contrarrestado por este descenso de la demanda.

Aun así, habrá un repunte del precio final de los combustibles. Por pequeño que sea, repercutirá notablemente en la castigada inflación de Europa y en el enfriamiento económico estadounidense.
Ante esta certeza, el Gobierno de Estados Unidos ha calificado de "decepcionante" la iniciativa del cártel. Desde Europa, un portavoz de la Comisión Europea se ha expresado en contra de la medida, afirmando que ni es el momento apropiado ni hay motivos para hacerlo.

Desde la Opep se han defendido con toda contundencia. Alí Rodríguez, secretario general de la organización, considera que los altos precios que se pagan en Occidente por los combustibles se deben a los impuestos y no al coste del crudo, que, a su juicio, tiene su justo nivel en torno a los 28 dólares. También ha dicho que la Opep defenderá la estabilidad del petróleo cerca de ese límite, sin dejar que suba, ni tampoco que baje mucho. Es decir, confía en el funcionamiento de la parte alta de su

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Por otra parte, Repsol ha hecho públicos los números de su filial comercial durante 2000. Pese a la prolongada carestía de los precios, las estaciones de servicio del grupo perdieron 142 millones en total. Esto, según Repsol, se debe a que la compañía no trasladó a los surtidores toda la subida del precio del petróleo.
Aun así, Repsol ganó mucho dinero con su actividad de exploración, vendiendo petróleo a otras compañías que no perforan.

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