El recorte de la OPEP preocupa a Bruselas

El recorte de producción de crudo anunciado el pasado miércoles por la OPEP no ha gustado demasiado a los dirigentes mundiales. El mismo presidente de EEUU ya ha advertido al cártel que vigilará de cerca la marcha del barril y, ahora, la UE, en boca de su comisaria de Energía y Transporte, Loyola de Palacio, ha reconocido estar "preocupada" por la ley seca impuesta por los países exportadores de petróleo.

Los pozos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo no sólo extraen crudo, sino que también bombean la economía mundial. Una disminución del denominado "oro negro" puede llevar aparejada un aumento de los precios, es decir, los consumidores de todo el mundo, no sólo aquellos que tengan que repostar, sufrirán directamente el recorte de producción de petróleo que la OPEP hará efectivo a partir del 1 de septiembre.

Aunque el instituto de investigación económica alemán IFO ha asegurado que es improbable que la medida del cártel tenga un gran impacto sobre la inflación, distintos dirigentes occidentales han hecho públicas sus preocupaciones.

El presidente estadounidense, George Bush, ha lanzado una velada amenaza a la OPEP. Según ha declarado, vigilará de cerca la marcha del barril y tomará medidas, "si la acción frena la recuperación de EEUU".

Algo más comedida, la comisaria de Energía y Transporte de la Unión Europea, Loyola de Palacio, también ha criticado la decisión del cártel, ya que será "negativa para la economía mundial y para la propia OPEP". Lo que más ha indignado a la UE, como ha comentado, es "la falta de consultas entre productores y consumidores antes del recorte".

La Agencia Internacional de la Economía (AIE) ha advertido que el recorte puede tener mayores efectos en la "delicada temporada invernal", por lo que ha pedido a la OPEP que "actúe en consecuencia" y eleve el bombeo si se detecta un alza de la necesidad de petróleo.

El cártel también cuenta con sus partidarios, como el presidente ruso, Vladimir Putin, quien considera que ayudará a rebajar la importante deuda que arrastra su país.