El precio de la gasolina en Galicia, bajo sospecha

Carburantes más caros que en el resto de España e importes que apenas varían de unas gasolineras a otras han hecho saltar la alarma en Galicia, cuyo Gobierno ha anunciado la intención de pedir al Tribunal de Defensa de la Competencia que investigue si las compañías distribuidoras de combustible pactan los precios de venta para esa comunidad autónoma.

Según los estudios elaborados por la Xunta, la gasolina puede costar en Galicia hasta 0,05 euros (8 pesetas) más que en otros lugares de España. Además, los precios del carburante son muy similares en todas las estaciones de servicio, por lo que el Gobierno de Manuel Fraga ha comenzado a sospechar que las empresas realizan prácticas monopolísticas.

Cepsa y Repsol se reparten el 70 por ciento del mercado de distribución de carburantes en Galicia, donde el suministro llega a través de las descargas del puerto de Vigo y desde la refinería que Repsol posee en A Coruña. Ambas ciudades se encuentran conectadas por un oleoducto que no está enganchado a la red nacional, lo que podría contribuir, como admite la Xunta, al encarecimiento de la gasolina.

Sin embargo, según el presidente de la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio, José Díaz González, esta situación "no debería ser así", ya que en Galicia "existen refinerías, por lo que el transporte, lógicamente, debería tener un coste menor y, en cambio, los precios son mayores" que en el resto de las comunidades autónomas.

González indicó que esta política de costes se debe a "acuerdos tácitos" entre las compañías petroleras para "no hacerse daño entre ellas", con lo que "quien paga las consecuencias, como siempre, es el consumidor".

Por su parte, Manuel Fraga ha asegurado que pretenden "que las petroleras cumplan con sus obligaciones ante la posibilidad de que exista algún acuerdo contra las leyes de la competencia".

El precio de la gasolina roza su máximo histórico
Repsol YPF, que controla el 45 por ciento del mercado de distribución de carburantes en España, subió ayer el precio de todas sus gasolinas 0,02 euros por litro (3,3 pesetas). Así, la sin plomo de 95 octanos –la de mayor consumo- cuesta, desde hoy, 0,850 euros, estando muy cerca de su máximo histórico, que se alcanzó el pasado verano. De momento, la firma no ha anunciado incrementos en el importe del gasóleo.

Con este aumento, las gasolineras de la compañía hispanoargentina acumulan un encarecimiento de cuatro céntimos (6,7 pesetas) en menos de dos semanas. El resto de petroleras también han preparado subidas de precios siguiendo el ejemplo de Repsol, según fuentes del sector, quienes han explicado que este alza se debe al incremento del importe del petróleo y sus derivados que tuvo lugar la semana pasada en los mercados internacionales.

A pesar de que esta semana el crudo ha cotizado a la baja, los márgenes de comercialización siguen siendo mínimos, por lo que los expertos han indicado que la subida de precios continuará tan pronto como el petróleo retome la senda alcista. Las empresas han podido dosificar los encarecimientos en las gasolineras gracias a que durante enero y febrero, cuando el crudo rozaba un precio de 20 dólares por barril (1 barril=159 litros; 1 dólar=1,13 euros), contaron con grandes márgenes de comercialización. Según fuentes del sector, este colchón está acabándose y las compañías, a partir de ahora, tendrán que transmitir a los usuarios las subidas de las cotizaciones de manera instantánea.

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y el PSOE denunciaron ayer que las petroleras que operan en España incrementaron en 0,06 céntimos de euro el precio de los carburantes durante el mes de marzo, ocultando estas subidas al consumidor.

Ambos organismos afirmaron que las empresas aprovechan los problemas de percepción de las diferencias de costes en euros para realizar el aumento, ahorrándose el coste social que supondría comunicar las modificaciones del importe, lo que supone una transgresión de los derechos de los consumidores.