El peaje en España llega para quedarse

El peaje es la fórmula de financiación de infraestructuras más utilizada de los últimos tiempos, a pesar de no ser un sistema muy popular entre la población.

El sector de la construcción, concesión y mantenimiento de las vías de peaje está en auge en nuestro país. Prueba de ello es la reciente controversia surgida por las diferentes ofertas públicas de adquisición de acciones de Iberpistas. Por esta empresa han pujado las concesionarias más importantes del país, Áurea y Acesa, que disponen de un 20,9 y un 24,2 por ciento, respectivamente, de este negocio en nuestro país.

En España, según la patronal de las concesionarias, Aseta (Asociación de Sociedades Españolas Concesionarias de Autopistas, Túneles, Puentes y Vías), el sector facturó en 2000 -aún no están contabilizados los datos del pasado año- 1.200 millones de euros (199.663 millones de pesetas) a través de la explotación de los 2.242 kilómetros disponibles en esa fecha.

El sector está compuesto por catorce empresas principales: Acesa, con un 24,2 por ciento; Áurea, con un 20,9 por ciento; Avasa, con un 13,1 por ciento; Audasa, con un 8,6 por ciento; Europistas, con un 8,5 por ciento, Audenasa, con un 5 por ciento; Ausol, con un 3,6 por ciento; Iberpistas, con un 3,1 por ciento; y otras empresas (Aucat, Túnel del Cadí, Tabasa, Túnel de Soller y Austostradas) con el 7,2 por ciento restante.

Hoy en día, siempre según datos de Aseta, en España hay veinticuatro autovías en explotación, otras diez se encuentran en construcción y ocho más en proyecto (Alicante-Villena; Alto de las Pedrizas.Torremolinos; Cartagena-Vera; Conexión A-1 con A-68; Madrid-Toledo; Medinaceli-Tudela; Ocaña-La Roda y Toledo-Nacional IV).

Estos datos hacen que nuestro país se sitúe muy por detrás de otros como Francia o Italia en cuanto a vías de peaje de refiere. En el país vecino, un 73 por ciento de las autovías son de peaje y en Italia, un 87 por ciento. En España, el porcentaje es del 24 por ciento.

No obstante, y aunque el porcentaje sea tan pequeño, hay multitud de asociaciones y plataformas de ciudadanos en contra de estos peajes. El motivo es sencillo: los peajes están concentrados, sobre todo, en Cataluña, Levante y País Vasco y los habitantes de estas zonas se quejan de que es discriminatorio que en unas zonas haya más peajes que en otras. Además, acusan a Madrid, Castilla-La Mancha o Extremadura de tener peajes más bajos.

Pese a estas plataformas, el pago de infraestructuras a través de los peajes es una fórmula que se está extendiendo en nuestro país. Lejos de ser una práctica cada vez menos utilizada, se está convirtiendo en la manera de sufragar las infraestructuras en todos los países europeos y España no va a ser menos.