El nuevo reglamento de distribución de coches acabará con la cuarta parte del empleo en el sector

La próxima liberación de la venta de automóviles en la Unión Europea ha recibido una dura respuesta por parte de Comisiones Obreras. Así, el sindicato ha preconizado que la nueva legislación supondrá la desaparición del 25 por ciento de los puestos de trabajo del sector en cuatro o cinco años.

Xosé Cameselle, secretario de la sección del Metal de CC.OO., ha advertido que, de aprobarse finalmente la propuesta de la Unión Europea a finales de año (algo casi asegurado), primero se perderá un 13 por ciento de los trabajos de los concesionarios y servicios oficiales y, posteriormente, el 10 por ciento de los empleos que generan los talleres.

Los augurios del responsable del sindicato han sido muy poco halagüeños: se traducirá en "precariedad laboral" en un sector en el que, según ha indicado Cameselle, la mayoría del empleo es fijo.

Otras consecuencias de la nueva normativa europea, siempre en palabras de Cameselle, serán el descenso de las ventas por concesionario y la subida de los precios de los automóviles, ya que no se va lograr ni unificar ni bajar los mismos.

Apoyo a los fabricantes
Por su parte, los fabricantes españoles han recibido el apoyo del Gobierno para tratar de suavizar la reforma que Bruselas que quiere aplicar a la venta de coches.

La ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, ha señalado que el Ejecutivo está de acuerdo con la tesis que mantienen los constructores sobre la legislación y ayudará a que los efectos no sean tan traumáticos: "la posición de los fabricantes es la de reconocer que el actual sistema es excesivamente rígido y que es necesario avanzar con propuestas que apunten hacia una apertura de este proceso, pero sin llegar al extremo de una liberalización total".

Luis Valero, director general de la patronal Anfac, ha pedido apoyo al Gobierno español: "nosotros solo pedimos que se adopte ante Bruselas una postura similar a la de los gobiernos de los principales fabricantes de automóviles: Alemania, Francia e Italia".

Respecto a las declaraciones de Birulés, Valero se ha mostrado precavido: "hay que ver qué posición adopta finalmente en la reunión que la Comisión Europea".