El impuesto revolucionario de los conductores

¿Te has sentido intimidado al dejar tu coche en el hueco que te indicaba un aparcacoches ilegal? ¿No te gusta que te acosen en los semáforos? ¿No sabes cómo actuar ante un ‘‘limpiacristales’’? No eres el único.

El impuesto revolucionario de los conductores
El impuesto revolucionario de los conductores
Cuando Rudolf Giuliani llegó a la alcaldía de Nueva York, tenía una única obsesión: acabar con la inseguridad de la Gran Manzana. Sin embargo, no empezó con la detención de narcotraficantes ni se puso a perseguir mafias. Su primer paso fue erradicar a los “limpiacristales" de los semáforos de la ciudad. Sus medidas resultaron tan eficaces que incluso ya han sido bautizadas para la posterioridad como la “política de la ventana rota". Polacos en Roma, jóvenes estudiantes en Amsterdam o punkis en Berlín (los “Windschutzscheibe")... Como podrás observar, no es una actividad realizada sólo por inmigrantes. Rara es la ciudad que no se pelea con sus “limpias". Sin embargo, el frío y la persecución policial han ido barriéndolos de casi todas las urbes europeas. ¿De casi todas? En España, esto no ha ocurrido. Al contrario, su número aumenta cada año. Aun así, pocos saben cómo combatirlos. Para empezar, porque no está nada claro que hagan algo “ilegal". Así nos lo explica Mario Arnaldo, presidente de uno de los clubs de automovilistas más importantes, Automovilistas Europeos Asociados (AEA): “La existencia de los limpias no está regulada. Se vive una situación de alegalidad. Habría que forzar normas de seguridad vial, como la que prohíbe la presencia de personas en la calzada. Pero no son normas pensadas para estos casos", nos explica Arnaldo. De hecho, aunque les pongan una de esas multas, rara vez llegan a pagarlas. En Barcelona, durante el año pasado, se interpusieron más de 3.000 por ocupación indebida de la calzada, pero –a pesar del celo sancionador- los limpias siguen proliferando en los semáforos.
Según reconocen los máximos responsables de nuestra seguridad (el Ministerio del Interior), poco se puede hacer contra los “limpias". Aseguran que los conductores no tienen que “entregar contraprestación o cantidad monetaria alguna a cambio del ‘servicio’ prestado, pero la inquietud o el temor de que se puedan tomar ‘represalias’ contra el vehículo o contra la propia persona induce, de alguna manera, a acceder a lo solicitado".
¿Cómo actuar? Si hacemos caso a sus palabras, poco se puede lograr: “La mera expectativa de que tales ‘represalias’ vayan a tener lugar no justifica, en principio, intervención alguna de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, salvo que tales actuaciones se lleven a cabo mediante amenazas o coacciones, en cuyo caso, lógicamente, el afectado puede requerir la intervención policial", explican desde el Ministerio del Interior.
Muchos ayuntamientos han decidido combatirlos con sus propias ordenanzas y declarar ilegal esta actividad, como se hace –por ejemplo- con algunos casos de venta ambulante. En otras zonas, son los propios vecinos los que han pasado a la acción: por ejemplo, los comerciantes de varias calles de Barcelona se dedican a poner carteles en los árboles y en las farolas, donde se puede leer “Limpiacristales, no. Ni un céntimo". Sin embargo, al final de todo, la actuación de la policía es la pieza clave.Para Mario Arnaldo, de AEA, la presencia de los agentes resulta vital. Según asegura, deberían reforzar más su actuación en unos puntos donde, de antemano, se sabe que los limpias suelen actuar. Además, no sólo se trata de una forma moderna de mendicidad. En muchos casos, se dedican a otra clase de “limpieza del vehículo": se han registrado robos de bolsos y de teléfonos móviles de los conductores. Sin embargo, la policía asegura tener las manos atadas. Si patrullan en un semáforo, los limpias se trasladan a otra zona. Si consiguen pillarlos “in fraganti", les requisan el material, pero ellos lo adquieren todo de nuevo por menos de tres euros en uno de los antiguamente denominados “Todo a cien". Sólo pueden intervenir cuando no tienen la documentación en regla (algo que no suele ser habitual) o cuando alguien ha interpuesto una denuncia.Por si fuera poco, la mayoría de los “limpias" son menores de edad. Cuando son detenidos, son devueltos a sus padres y no tardan en volver a sus semáforos. De hecho, como señala el Defensor del Menor, “la mayoría de sus protagonistas no ven la actividad como un delito, sino como una forma de supervivencia". La solución no parece sencilla. Sin embargo, en una zona creen haber encontrado con una posible salida: reeducar a los limpias. En Tarragona, el propio alcalde de la localidad –Joan Miquel Nadal (CiU)- ha escrito una carta en la que recuerda que se ha firmado un decreto contra los “limpias", “por uso abusivo de la vía pública con finalidad lucrativa y por molestar a los conductores y entorpecer el tráfico", asegura. La policía va con las misivas y se las entrega en mano a aquellos que pillan in fraganti. Y ahí no queda la cosa: les siguen y, si vuelven a los semáforos, les denuncian. Ya han multado a un rumano con 120 euros. “Quizás habrá reincidencia y nosotros volveremos a denunciar, y quizás a la segunda o en la tercera ocasión el juez dicte prisión", comenta el alcalde. En Sabadell (Barcelona), no piensan quedarse parados ante la proliferación de limpias. Es cierto que esta localidad, a pesar de ser muy grande (tiene unos 200.000 habitantes), se había librado -por el momento- de la auténtica plaga que sufre Barcelona. Sin embargo, la cercanía con la Ciudad Condal hace temer que el problema se extienda. Una de sus vecinas fue agredida al negarse a pagar a unos limpias. Ése fue el detonante: “Si no haces nada, se va acumulando el problema", nos comenta Paco Bustos, teniente de alcalde del ayuntamiento de la localidad. Su iniciativa no tiene réplica en ningún otro lugar. Quieren que los “limpias" hagan otros trabajos en servicio de la comunidad. Piénsalo: la mayoría son extranjeros insolventes que no van a hacer frente al pago de una multa. Con esta medida, no sólo aprenderán un oficio, sino que también pueden regularizar su situación.Lo primero es declarar la actividad “ilegal". Todos los grupos políticos están de acuerdo en que se haga explícitamente en la próxima ordenanza que apruebe el Ayuntamiento. Después, detener a los que incumplan la ley: analizar caso a caso y ver cómo integrarlos. Están dispuestos a ponerlos a limpiar jardines, a darlos cursos para que aprendan un oficio, a llevarlos a la escuela si son niños o a ayudar a las madres para que no pongan a sus críos a mendigar.
¿Crees que debemos ser solidarios y ayudarlos? ¿Consideras, por el contrario, que los limpias y los aparcacoches ilegales acosan a los conductores? ¿Has tenido algún problema con ellos? ¿Qué piensas de la actuación policial? ¿Dónde te los has encontrado?
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