El Grupo PSA gana un 29 por ciento más

A la vista de los resultados económicos que acaba de presentar el Grupo PSA (Peugeot y Citroën), da la impresión de que la crisis de la automoción mundial no ha tenido nada que ver con ellos. Un incremento en los beneficios de casi el 29 por ciento durante 2001 da buena idea de la fortaleza que exhibe la compañía.

La multinacional francesa se da por muy satisfecha con los números de 2001. Entre las dos marcas que integran PSA, Citroën y Peugeot, se fabricaron 3.136.300 coches, con las fábricas trabajando al 114 por ciento, y se vendieron 3.132.800. Esta cifra supone un 11,3 por ciento sobre la cantidad de coches matriculados en 2000 y se debe, principalmente, a las buenas acogidas que el público ha dispensado a los Citroën C5 y Peugeot 307.

Gracias a estas ventas, la facturación del grupo se incrementó en un 16,9 por ciento, llegando a los 51.663 millones de euros, unos 8,5 billones de pesetas. Limpios de polvo y paja, estos billones se quedan en un beneficio neto de 1.691 millones de euros, lo que viene a ser unos 281.000 millones de pesetas.

El margen operativo de la entidad se ha quedado en el 5,1 por ciento, lo que se traduce en 2.650 millones de euros, casi 441.000 millones de pesetas, un 25 por ciento más que en el año anterior. La plantilla conjunta de la compañía suma ya 192.500 personas, 20.100 más que durante 2000.

El balance, como se puede comprobar, no puede ser más positivo. Jean Martin Folz, presidente de PSA, se mostraba henchido de orgullo cuando lo presentaba ante los medios de comunicación. Folz da por cumplidos los objetivos fijados para 2001.

La ola del Diesel
Gran especialista en motores de gasóleo, PSA se favorece del auge que vive este tipo de propulsión en Europa. El crecimiento del parque Diesel es enorme y en las gasolineras ya se vende mucho más gasóleo que gasolina.

Subida a esta ola de ventas Diesel, la compañía francesa ha logrado dar un empujón más que notable a su facturación. De hecho, el 81 por ciento de los coches que vendió eran Diesel. En este apartado tendrá cada vez más importancia la alianza que PSA firmó con Ford el año pasado para desarrollar un motor de gasóleo y common rail de segunda generación. Este propulsor, el 1.4 que llevan ya el 307 y el HDI, se compartirá entre Ford, Peugeot y Citroën y se puede montar en varias plataformas y ajustar a varios límites de potencia.

Para 2002, PSA confía en seguir la corriente alcista. Quieren que sus ventas se sitúen en los 3.250.000 coches, con un margen operativo casi un cinco por ciento más alto.

Más a medio plazo, Folz plantea el reto de llegar a los 3,5 millones de coches vendidos en 2004. Para lograrlo, Peugeot y Citroën introducirán en el mercado el C3, el 307 SW y el 206 SW, que seguirá al recién presentado 206 HDI de 1,4 litros. Cuando llegue 2005, PSA habrá renovado por completo sus dos catálogos y, desde 2001, habrá lanzado o remozado un total de 25 modelos.

Argentina como lunar
La crisis de Argentina preocupa notablemente al Grupo ante el año que acaba de empezar. Tienen allí fábricas casi paradas y sus ventas cayeron en más de 25.000 unidades. Aun así, las 35.346 que logró matricular volvieron a situar a PSA como grupo líder en aquel país, con un aumento del 2,1 por ciento en su cuota de mercado, que es ya del 18,2 por ciento.

Ante lo que pueda pasar, la dirección francesa ha decidido disponer un fondo de 50 millones de euros para cubrir pérdidas en Argentina. Esa cantidad se ha cargado a los presupuestos de 2001.