El futuro acceso al aeropuerto de Barajas será de peaje

El Ministerio de Fomento licitó ayer las obras de los nuevos accesos al aeropuerto madrileño de Barajas. El concurso contempla la construcción, conservación y explotación de varios tramos de carretera que constituirán el llamado Eje del Aeropuerto y en los que habrá que pagar un peaje de un euro.

Los futuros accesos al aeropuerto de Barajas mejorarán con la construcción de un nuevo trazado que sustituirá al anterior eje norte-sur. La nueva carretera unirá las vías M-110, A-10 y M-40 a su paso por el recinto ferial Juan Carlos I.

El denominado "Eje de Barajas", que debe tener capacidad suficiente para absorber el tráfico de largo recorrido y para permitir una circulación fluida entre el aeropuerto madrileño y la ciudad aeroportuaria, contará con un sistema de peaje cuyo período de concesión será de 25 años.

El nuevo tramo se regirá por el mismo sistema empleado para las radiales que se están construyendo y que duplicarán las carreteras de Barcelona, Valencia, Andalucía y Extremadura, donde los distintos concesionarios deberán acordar un único sistema de detección, control y pago. Previsiblemente, el procedimiento de cobro se establecerá mediante un método dinámico, que permita a los usuarios realizar su itinerario sin detenciones.

El Eje debe entrar en servicio antes del 31 de mayo de 2004, cuando las radiales ya estén terminadas, y las tarifas de sus peajes no podrán superar los 1,20 euros para los vehículos ligeros, ni los 1,50 para los pesados. Además, habrá distintos precios según los períodos del año. El Eje de Barajas se subdivide en dos tramos. El primero de ellos transcurrirá entre la M-110 y la A-10, tendrá una distancia de 6,5 kilómetros y se extenderá entre el actual eje Norte-Sur y la Avenida de Logroño. El segundo unirá la A-10 y la M-40 y se desarrollará en un túnel de 4,5 kilómetros de longitud bajo el parque Juan Carlos I. Los presupuestos de estos proyectos ascienden a 97,12 millones de euros y a 96,26 millones de euros, respectivamente.

En la realización de estos tramos habrá que tener en cuenta varias condiciones que se establecen en la correspondiente declaración de impacto medioambiental, como la unión de la A-10 con el cuarto cinturón y con el trazado del Metro o la posibilidad de que el enlace entre la M-110 y el nuevo trazado se realice a distinto nivel, con el fin de evitar los cruces de una glorieta existente en la zona.

En total, se construirán 7,6 kilómetros de vía. La carretera contará con 10 carriles y los cuatro centrales (dos en cada sentido) se destinarán al tráfico de paso, mientras que los laterales recogerán a los vehículos que tengan como destino el aeropuerto.

Las obras a concurso se completan con la prolongación y mejora del acceso sur a Barajas, la conexión aeropuerto-variante N-II y la ampliación a tres carriles de la autovía A-10, entre el entronque con el nuevo Eje y el nudo de Hortaleza. Caja Madrid, Acesa, ENA e Iberpistas, titulares del 66 por ciento de la sociedad Accesos de Madrid (concesionaria de las autopistas radiales III y V de la capital, se han asegurado la salida del proyecto en el caso de que se agrave la crisis de la promotora, cuyo accionariado se enfrenta debido al coste de las obras.

Así, los socios no constructores se han asegurado una opción de venta de sus participaciones, que FCC, ACS, OHL y Sacyr (accionistas constructores) se obligan a comprar al precio de venta que se fije para la sociedad al cierre del ejercicio 2001, estimado por un experto independiente, que en este caso será la empresa Andersen.

Las obras de las radiales, que se adjudicaron en 1999, deberían haber terminado ya. Ahora, los socios se han puesto un plazo que llega hasta después de Semana Santa para alcanzar un acuerdo que desbloquee el proyecto. Si no fuera posible, los accionistas no constructores ejecutarán su opción de venta de las participaciones y el capital quedará en manos de los cuatro constructores.

Entre las posibles soluciones, se ha barajado la idea de que el Ministerio de Fomento, concedente de la autopista, otorgue una modificación de las condiciones de adjudicación, en concreto de la que exigía la apertura del tramo oeste de la M-50 –de uso gratuito- previa o simultáneamente a la de las dos radiales de pago. De este modo, el retraso de este eje no condicionaría la apertura de la R-III y la R-V.

Mientras estas obras llegan a su fin (lo que ocurrirá entre 2003 y 2005), los madrileños ya pueden utilizar otra vía que descongestionará el tráfico en el sudeste madrileño, aliviando los embotellamientos de la M-40. Se trata de la M-45, una nueva carretera que se ha inaugurado esta mañana y por la que transitarán 100.000 vehículos diarios.

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