El Ford Explorer no será investigado

Se ha salvado. Han hecho falta 18 meses de fanática defensa legal, dos llamadas a revisión, miles de millones de peseta pagados "bajo cuerda" para evitar juicios... Pero, al final, el todo terreno más vendido del mundo no será sometido a una inspección de seguridad por los técnicos de la NHTSA. El Explorer se salva por los pelos.

El Ford Explorer no será investigado
El Ford Explorer no será investigado

El "culebrón" Explorer pasará a la historia como uno de los conflictos más llamativos y controvertidos de la automoción mundial. Todo empezó cuando se llegó a la conclusión de que la alta tasa de siniestralidad y mortalidad que registraba el todo terreno de Ford tenía su origen en las ruedas: reventaban sin más explicación. Bridgestone-Firestone, fabricante de los ya famosos neumáticos Wilderness, aseguró que sus ruedas estaban limpias y que la culpa de los reventones estaba en un defecto de fabricación de los coches.

Rotas las seculares relaciones que existían entre ambas compañías, cambiados 13 millones de neumáticos por valor de 3.000 millones de dólares y afrontados varios juicios contra particulares, el Ford Explorer todavía tuvo que afrontar otra penalidad. Un estudio de Bridgestone-Firestone aseguraba haber encontrado cuatro problemas graves en el control del vehículo y sus sistemas de estabilidad. La firma japonesa lo denunció ante las autoridades gubernamentales y éstas decidieron actuar de oficio contra el coche.

Ford, que incurrió en fuertes pérdidas por culpa de escándalo Explorer, se temió lo peor y se pertrechó para otra larga y dura batalla legal y de imagen pública. Sin embargo, esta vez era peor: la sombra de la NHTSA, la Agencia Federal de Seguridad Vial, se cernía inclemente sobre su modelo estrella. Contra sus dictámenes no caben apelaciones, recursos o pagos millonarios para echar tierra sobre el asunto. Sólo cabe llamar a revisión y cambiar piezas, componentes, quizá el coche entero.

Por suerte para la marca del óvalo, al final todo se ha quedado en un susto. La NHTSA ha analizado la información proporcionada por la marca de neumáticos y no ha encontrado nada que mueva a la investigación. "Los datos aportados no dan pie a la investigación que pide Firestone, ni a pensar que el Explorer es menos estable y menos manejable que otros SUV de su categoría", dice la resolución de la agencia.

Es más, los técnicos federales creen que los 271 muertos y los más de 800 heridos que provocaron los reventones de los Explorer tenían más que ver con las ruedas que con el coche. Es decir, la culpa es de los neumáticos.

En Ford respiran aliviados y aseguran que esta decisión es coherente con el "mundo real", donde el Explorer ha sido uno de los vehículos más seguros del mercado hasta que se cruzaron en su camino los neumáticos de Firestone fabricados antes de 1998.

Por su parte, la marca de neumáticos no ha querido comentar la decisión. Sin embargo, proclaman la bondad de sus productos y anuncian que pedirán la intervención de una corte de apelación especializada en litigios de este tipo. El objetivo de esta acción es demostrar a los consumidores que los neumáticos no fueron los culpables de los accidentes.

Pese a todos sus problemas, el Explorer se mantiene como el todo terreno más vendido en los Estados Unidos, con más de 28.000 unidades vendidas en enero. Durante 2001 se presentó su última versión, que incluía varios cambios en el diseño. El más llamativo, el descenso del centro de gravedad, cuya altura excesiva era utilizada por Firestone para criticar la estabilidad del coche.

Ford sabe que ha ganado una batalla muy importante y que su coche, por ahora, se libra de una inspección en toda regla. Sin embargo, no se le escapa que esta guerra sigue y que todavía le queda mucho por luchar. De momento, lleva ventaja.