El Explorer empieza a recuperar la confianza de los norteamericanos

El Explorer es un modelo consagrado en el mercado, con más de diez años de comercialización, pero, desde el pasado mes de agosto, ha visto cómo su credibilidad se desinflaba al ritmo que aumentaban las víctimas del denominado "Caso Firestone". Ahora, con su nueva versión, Explorer 2002, parece que Ford comienza a recuperar la confianza de los consumidores norteamericanos.

Hace justamente un año, las autoridades estadounidenses de Tráfico empezaban a investigar a Firestone, ya que, según afirmaban, sus neumáticos podrían estar implicados en algunos accidentes de circulación. Si al principio eran unos casos aislados, pronto se comprobó que estas ruedas defectuosas habían causado la muerte a 203 personas.

Ford también fue uno de los perjudicados por este escándalo. La compañía norteamericana llevaba más de un siglo unida a Firestone por lazos económicos e, incluso, familiares, unos vínculos que la compañía del óvalo decidió cortar. Aun así, ésta no pudo evitar verse salpicada por las denuncias: el Explorer, que montaba de serie los neumáticos defectuosos, era acusado de responsable.

Las repercusiones no se hicieron esperar: indemnizaciones y caída de ventas. Eso sí, ahora, Ford parece empezar a vislumbrar la luz. La publicación "Consumer Reports Magazine", muy influyente en el mercado norteamericano, acaba de elegir la nueva versión del Explorer como el mejor todo terreno (SUV, siglas de Sport Utility Vehicle). Para esta revista, el modelo de Ford supera al Pathfinder de Nissan, al 4Runner de Toyota, al Envoy de GM, al Durango de Dodge y al Jeep Grand Cherokee.

Incertidumbres sobre el futuro de Firestone
Si Ford comienza a levantar cabeza, peor suerte corre su antiguo compañero, Firestone. Los numerosos juicios a los que la compañía de neumáticos debe hacer frente han puesto en entredicho su futuro.

Desde que tuvo que retirar más de 6,5 millones de neumáticos, Firestone ha tenido que hacer frente a 200 juicios y demandas de las víctimas de accidentes, que generalmente optan por llegar a un acuerdo económico antes de implicarse en un largo proceso judicial.

Mientras la compañía asegura que tiene el suficiente dinero para hacerse cargo de la actual tormenta de procesos y de la mala publicidad, los abogados de las víctimas aseguran que los representantes de ésta constantemente amenazan con la posibilidad de que Firestone se declare en bancarrota.

La compañía niega conocer el procedimiento de sus letrados, pero lo cierto es que éstos han conseguido agilizar los acuerdos, ya que, ante el miedo a que el saldo de Firestone se desinfle, los demandantes reducen sus peticiones.