El euro ahuyenta a los compradores de coches

El euro traía consigo la promesa de que las ventas de automóviles aumentarían y que los precios descenderían. Ni lo uno ni lo otro. La confianza de los consumidores ha sido la más afectada y, hasta 2003, las ventas no tienen visos de mejorar.

Todos cantaban las bondades del euro para la industria automovilística en Europa: aumentarían las ventas, bajarían los precios, etc. Sin embargo, ni lo uno ni lo otro ha ocurrido.

Los altos ejecutivos del sector se han dado cuenta de que el euro ha minado la confianza de los consumidores, algo que ha afectado a las ventas en el Viejo Continente. La moneda única ha dejado la sensación, y en algunos países no sólo la sensación, de que los precios se han incrementado, lo que ha provocado que la demanda de vehículos nuevos se haya visto afectada. Sabine Blumel, analista de Banca IMI, lo ve así: "Si el consumidor se siente más pobre porque ha gastado todo su dinero en sus compras habituales, no adquirirá otro tipo de bienes que no son de primera necesidad, como los automóviles". "El euro ha tenido un impacto negativo sobre los compradores; es algo imposible de medir, es más un sentimiento de que existe más inflación y de que los precios han aumentado", añade Cathy O'Callagham, analista de Ford Europa.

Así, durante los meses de mayo y junio se reflejaron caídas pronunciadas y en el acumulado de los primeros seis meses las matriculaciones han descendido un 6,8 por ciento respecto al año pasado. Los analistas del sector señalan que durante 2002 las ventas caerán entre un 4 y un 10 por ciento y que no comenzarán a recuperarse hasta el año próximo.

Charles Young, director de investigación de la consultora J.D. Power-LMC, sin embargo, llama a la calma: "Que no cunda el pánico. Junio ha sido el segundo mes en el que el índice de ventas ha mejorado. Es todavía mucho menor que el año pasado, pero, si en el mes de abril parecía que las matriculaciones estaban en caída libre, ahora parece que se han estabilizado". Según esta consultora, las ventas anuales en los países de la UE serán de aproximadamente 14,4 millones de vehículos, en comparación con los 14,8 millones de unidades de 2001.

También se suponía que, con la llegada del euro, los precios de los automóviles nuevos bajarían por la transparencia que se iba a dar entre los diferentes mercados. Sin embargo, lo que se ha verificado es una subida. Los fabricantes no pueden permitirse un descenso de los precios.

Sin embargo, en todos los sitios cuecen habas. En los países europeos no adscritos a la eurozona, los fríos números señalan que las ventas durante el primer semestre aumentaron un 4,1 por ciento. La responsabilidad de estos positivos resultados hay que achacarla a las extraordinarias cifras del Reino Unido; si no las incluyéramos, los países que no cuentan con la moneda única reflejarían una caída en sus ventas del 2,4 por ciento.