El Ejército, dispuesto para retirar coches abandonados

El Ejército podría entrar a las carreteras del País Vasco para retirar los más de 4.000 coches que se amontonan en sus arcenes. La huelga de grúas –que muchos califican de “salvaje"- se radicaliza: Cataluña también se sumará a la protesta.

El Ejército, dispuesto para retirar coches abandonados
El Ejército, dispuesto para retirar coches abandonados

Las carreteras vascas se han convertido en un cementerio de automóviles. Las grúas llevan 23 días en huelga y los coches averiados o accidentados se amontonan en las cunetas. Los saqueos ya han comenzado y el Ejecutivo vasco no descarta permitir la entrada al Ejército. Según ha comunicado el propio Ejército, están en disposición de retirar entre 30 y 40 vehículos al día. La posible operación levanta polémica no sólo entre los empresarios de las grúas, sino también entre la clase política. Joaquín Herrero, presidente de Abeac (asociación vasca de empresas de auxilio en carretera), ha asegurado que la participación de las tropas españolas sería “fata e increíble", “una intromisión del Gobierno central en el País Vasco". Ha sido el mismo subdelegado del Gobierno en Vizcaya, Miguel Ángel Fernández, quien ha solicitado la intervención del Ejército, pero, según argumentan, necesitaría la luz verde del propio lehendakari, Ibarretxe. Y es que el panorama que se vive en las carreteras vascas supone, según el propio Fernández, todo un riesgo para el tráfico y una tentación para los ladrones. Hay 4.000 automóviles abandonados, pero la cifra podría dispararse en los próximos días: otras comunidades estudian sumarse a la huelga. Los empresarios de las grúas de Cataluña incluso ya han fijado fecha para el comienzo de los paros: el próximo miércoles, día 25. Castilla y León, Cantabria, Asturias, La Rioja, Valencia también podrían apoyar la protesta. El efecto dominó parece imparable y amenaza con provocar un auténtico caos en las carreteras: CEPAS (la Confederación Española de Asistencia en Carreteras) asegura que, si la situación no mejora, más de mil coches se quedarán cada día en las cunetas. Esta cifra corresponde al servicio que ofrecen a diario las grúas en un período punta de circulación vial como es la segunda quincena de agosto. Las aseguradoras y las empresas de asistencia en carretera viven su particular partida de pócker. Hoy comienzan las negociaciones; los primeros aseguran que están “abiertos al diálogo", pero tienen un importante as en la manga: la posible ayuda del Ejército. Los segundos reclaman un aumento de las tarifas que las aseguradoras les pagan, ya que, en su opinión, son “insuficientes" y apenas permiten cubrir costes. Las grúas ya han mostrado su fuerza en el País Vasco, pero la “jugada" podría extenderse a otras regiones. Los conductores están en medio de este tira y afloja. Sus coches no son reparados y, por si fuera poco, podrían ser víctimas de saqueos al estar abandonados en las cunetas. UNESPA, la patronal de las aseguradoras, ha comunicado que se harán responsables de los daños que sufra cada vehículo en función del tipo de póliza. Los que tengan cobertura a todo riesgo recibirán el coste de todos los desperfectos. Sin embargo, aquellos que tengan pólizas a terceros tendrán que esperar que un juez decida “si la responsabilidad pertenece a la entidad que ha convocado el paro o a la aseguradora por no prestar un servicio por el que cliente ha pagado". Tanto asociaciones de conductores como de consumidores aseguran que los afectados deben reclamar. Por ejemplo, la Unión de Consumidores de Aragón ha instado a los automovilistas a exigir responsabilidades a las aseguradoras: según argumentan, una huelga de trabajadores nunca puede ser considerada una “causa de fuerza mayor". Se recomienda a los conductores afectados que reclamen sus derechos: aseguradoras y empresas de asistencia se pasan unas a otras la responsabilidad de las indemnizaciones.