El biodiésel sustituirá progresivamente al gasóleo en la automoción

Poco a poco, el biodiésel, un sustitutivo de los gasóleos con origen vegetal, gana terreno en España. Hasta ahora, los índices de utilización son testimoniales, pero pronto será una alternativa real y rentable. La Administración española avanza decididamente para que los proyectos en marcha crezcan rápidamente.

Estas conclusiones se han extraído tras la clausura del curso sobre biocarburantes que el Instituto para la Diversificación de la Energía (Idae) y la Universidad Complutense han celebrado estos días en San Lorenzo de El Escorial.

Precisamente el Idae y la Complutense están a punto de poner en marcha una planta de producción de biodiésel absolutamente puntera en la localidad de Alcalá de Henares, Madrid. Esta fábrica producirá 5.000 toneladas anuales de biodiésel producido a partir de aceites vegetales procedentes de usos industriales y hosteleros.

Tras reaccionar con etanol (alcohol destilado de cereales, por ejemplo) el aceite se transforma en un éster que, en un proceso químico, se convierte en biodiésel y glicerina. El primero de estos dos productos se puede utilizar como combustible directamente o mezclado con el gasóleo en diversas proporciones. La glicerina sirve para multitud de usos, desde la industria química hasta la alimentaria. Como novedad, la planta madrileña será también capaz de obtener fosfatos potásicos, que se emplean como fertilizantes, y ácidos grasos.

Esta fábrica se une a las varias que ya existen en España, cuya producción conjunta rondará en 2010 las 100.000 toneladas de biodiésel anuales, una cantidad que necesitará crecer notablemente para cumplir con los objetivos que prepara la Unión Europea: una sustitución del 5,75 por ciento de los combustibles por biocombustibles en 2010. España, que es el principal productor europeo de bioetanol (alcohol de origen vegetal que se mezcla con la gasolina), debe acelerar mucho para mejorar su todavía mínima producción de biodiésel. Sin embargo, industria petrolera y química están de acuerdo en que se dan las condiciones propicias para que este combustible ecológico crezca en España, aunque todos tienen dudas de que puedan alcanzarse las metas propuestas por la Unión Europea.

Medidas necesarias
En el Plan de Fomento del Biodiésel, el Idae pidió una exención fiscal de 10 años para las empresas productoras, así como para el consumo de estos carburantes. También señaló que es preciso desligar la producción de vegetales destinados a la energía de la Política Agraria Común de la Unión Europea, así como acondicionar la red de distribución de hidrocarburos para adaptarla a las condiciones del biodiésel.

Se piden además subvenciones para los cultivos, primas especiales para las oleaginosas y una normalización técnica del biodiésel para que toda la producción sea igual y la industria automotriz sepa a qué atenerse al usar estos combustibles.

Por su parte, la Universidad Complutense, por medio de su departamento de Química, lleva años investigando en estos productos. En estos momentos, su proceso de transformación está tan desarrollado que los precios del biodiésel obtenido son ligeramente superiores a los del gasóleo, mientras que el rendimiento obtenido en su utilización iguala al del gasóleo tradicional y, desde luego, lo mejora en términos de contaminación. Es más, José Aracil, director de estos proyectos en la Complutense, asegura que están trabajando en nuevos catalizadores directos que eliminarán la fase de depuración en los trabajos de producción. Con ese ahorro, el biodiésel será totalmente competitivo con los gasóleos normales.

Ventajas del biodiésel
Aracil, junto con Bernardo Hernández, responsable del Idae, evaluaron muy positivamente los proyectos de generación de estos combustibles ecológicos. También expusieron las ventajas que aportará su uso, que tienen sus pilares en la reducción de la dependencia del petróleo y el descenso de las emisiones contaminantes (ausencia de azufre y práctica ausencia de partículas en suspensión).
Por último aseguraron que el empleo del biodiésel beneficiará de forma directa a muchos sectores productivos, como el agrícola (produce el aceite), el ganadero (grasas animales), el hostelero (aceite usado), la industria química (reactivos, catalizadores, producción de alcoholes...), cooperativas agrícolas y administraciones locales.