El Ayuntamiento extenderá los carriles bus en sentido contrario

En poco más de medio año Sigfrido Herráez, concejal de Movilidad Urbana, ha ido desgranando junto a sus colaboradores soluciones para atajar uno de los principales problemas de la capital. Además de los "ojos de gato", otras medidas esperan a los madrileños en los próximos meses.

El Ayuntamiento de Madrid perfeccionará la "Operación Cono"
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Los traídos y llevados conos, barreras flexibles y "ojos de gato" no son los únicos sistemas propuestos para agilizar la fluidez en la circulación. Herráez asegura que "no nos resignamos al tráfico al que parece que estamos condenados", por lo que en breve se pondrán en marcha otras medidas para paliar este problema.
La primera de ellas es la potenciación del uso de la motocicleta. Además de permitir su circulación por el carril bus (algo que, de hecho, ya ocurre), las bonificaciones en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica están entre las posibilidades barajadas. "Una moto más significa un coche menos", indica el concejal.
En segundo lugar, la instalación de los llamados "ojos de gato" y de las balizas móviles que finalmente se adopten se verá complementada con la generalización de los carriles bus en sentido contrario al tráfico de la calle. En las avenidas que lo permitan, y siempre que sea beneficioso para el trazado de las líneas de la EMT, la presencia de un autobús de frente será el sistema empleado para persuadir a los conductores de que no utilicen esa vía.
Sigfrido Herráez comentó que los problemas derivados de las actividades de carga y descarga también tienen su solución, creándose espacios nuevos para desarrollar esta labor e incrementando la presencia de Policía Municipal para vigilar estas zonas. El concejal aseguró que, cuando se mejore el transporte público gracias a las repercusiones de esta medida, el aumento de usuarios de este medio hará bajar la densidad del tráfico.

"Retúnel" en María de Molina
Por otro lado, seis empresas han presentado hoy sus ofertas para construir el "retúnel" de María de Molina, que unirá el paseo de la Castellana con la Nacional II, Madrid-Barcelona. Dragados, Fomento, OHL, Sacyr, Ferrovial, ACS y Necso optarán a la adjudicación de este proyecto que se pondrá en marcha el próximo verano.
El trazado del subterráneo tiene dos propuestas: la primera discurre a poca profundidad y su trazado seguirá la calle de María de Molina. Permitirá hacer la obra a cielo abierto y, al pasar entre el intercambiador de transportes y las viviendas, podría contar con salidas de emergencia naturales.
El segundo trazado discurrirá a unos 20 metros de profundidad y abandonará la línea de María de Molina para pasar bajo los edificios del barrio de la Guindalera.
El Ayuntamiento tardará un par de meses en estudiar las propuestas para adjudicar la obra, presupuestada en 7.000 millones de pesetas.

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