El automóvil compartido

Se nos presenta una solución muy interesante para aquellos que quieran disfrutar del coche sin tener uno propio. No, no es el alquiler, es algo mejor: es el coche compartido. Llega el carsharing

El automóvil compartido
El automóvil compartido

Comprarse un coche es muy caro y mantenerlo es igualmente costoso. Si nos ponemos a enumerar la cantidad de gastos que vienen asociados al uso y disfrute del vehículo privado, más de uno se pensaría dos veces la compra del mismo. Si echamos mano de la calculadora, el número de elementos que hay que valorar es abundante: precio de compra, impuestos, combustible, mantenimiento del vehículo, seguros, visitas al taller, ITVs, precio del aparcamiento (compra de garaje, uso de aparcamientos privados y ORA), multas, etc. En conclusión, el coche se convierte en un “capricho" muy caro. ¿He dicho “capricho"? Pues no, no lo es, ya que para mucha gente es algo vital para acudir a su trabajo o desempeñar su labor profesional. Entonces, ¿qué solución queda para aquél que debe moverse por la gran ciudad y no quiere o no puede hacer frente a tan elevados costes? ¿El transporte público? Carece de la libertad de movimientos que ofrece el coche y, en algunas zonas, es impuntual y está masificado.¿La moto? Su mayor peligrosidad y que no permita llevar varios pasajeros o equipaje voluminoso descartan este medio de transporte para determinados clientes. Una de las respuestas puede estar en compartir coche. Esta idea todavía está en pañales en la sociedad española. En nuestro país, al contrario que en otros emplazamientos europeos, culturalmente nos gusta más poseer que “coger prestado", por lo que la idea de no tener coche propio no termina de cuajar. También existen las empresas que se dedican al alquiler de vehículos, aunque cuentan con el inconveniente de tener que desplazarse a un sitio fijo para recoger y devolver el coche. Un sistema mixto es el "carsharing" o “Coche Compartido". Este modo de tener coche todos los días sin poseer vehículo propio ya es muy popular en otros países, sobre todo en Suiza (una de las precursoras), Alemania y Holanda. Se calcula que este servicio está implantado en más de 500 ciudades europeas y lo disfrutan más de 150.000 usuarios, la mitad de ellos en la citada Suiza. Al otro lado del Atlántico, en los Estados Unidos, este sistema también goza de gran popularidad y como ejemplo de ello está el estado de California, en el que existen empresas de este estilo que fomentan el uso compartido de vehículos “bondadosos" con el medio ambiente. Uno de los lemas que utilizan los defensores del coche compartido es una cita del filósofo griego Aristóteles: "La felicidad la proporciona el uso de las cosas, no su posesión". Para apoyar este argumento, ponen el siguiente ejemplo: cuando quieres un vaso de leche, ¿has de comprar la vaca que lo proporciona?.

Lo mismo sostienen con los coches: “Si no lo vas a utilizar en exceso, ¿para qué necesitas comprarlo?". No olvidemos que el 95 por ciento de los coches se pasa la mayor parte de su vida aparcado. Así, los clientes potenciales del "carsharing" son individuos que necesitan el automóvil para desplazamientos limitados y que no dependen de él constantemente. Personas que no harían con su automóvil más de 15.000-20.000 kilómetros anuales, cifra a partir de la cual no es rentable económicamente el coche compartido.