El alcohol, principal enemigo de la conducción

Las cifras de siniestralidad en las carreras españolas a las que nos enfrentamos en los medios de comunicación día tras día han llegado a ser definidas como un “auténtico parte de guerra", según Victorino Mayoral, diputado socialista.

El alcohol, principal enemigo de la conducción
El alcohol, principal enemigo de la conducción

Reducir los accidentes que, día tras día, dejan un rastro siniestro en nuestras carreteras es una de las prioridades más importantes de la sociedad. En esta ardua tarea confluye el trabajo de muchos profesionales, de ahí que en el Congreso de los Diputados se haya formado una Comisión de Seguridad Vial y Prevención de Accidentes de Tráfico que preside Jordi Jané, diputado de CiU.

En palabras de Jané, la accidentalidad es un tema tan importante que involucra a diferentes ámbitos de la sociedad, entre los que destacan las administraciones (ministerios de Sanidad, Fomento, Interior) y otros muchos agentes sociales (universidades, fundaciones, medios de comunicación, etc.), que deben tomar conciencia del problema. Para el sociólogo Amando de Miguel, el gran problema del alcohol en relación con la conducción es la poca responsabilidad de los conductores en esta materia. Defensor a ultranza de la tolerancia cero, De Miguel asegura que “beber con medida es vida".

Ha realizado varios estudios y en uno de ellos ha concluido que el grupo formado por mujeres, mayores y abstemias son las que más de acuerdo está con la tolerancia 0. El problema de ello es que, precisamente, este grupo no conduce, siempre van de acompañantes, con lo que el problema no se soluciona.

En contra de lo que se podría suponer, a mayor nivel cultural menos porcentaje de personas de acuerdo con la tolerancia cero con el alcohol. Lo que sí parece claro es que los conductores responsables, aquellos que utilizan el cinturón de seguridad, los que están concienciados con la necesidad de cumplir a rajatabla las normativas, etc, también apuestan por no beber cuando van a coger el coche y se apoyan en la importante figura del conductor alternativo. Canarias y Baleares superan la media de consumo de alcohol en España y también la de accidentes de tráfico. Sin embargo, no se pueden correlacionar fríamente ambos datos. Hay varias explicaciones. Por una parte, ambos archipiélagos son destinos vacacionales que reciben varios miles de turistas al año, que está comprobado que consumen más alcohol en periodos de descanso. Por otra parte, los accidentes de tráfico más numerosos se “justifican" porque la mayoría del parque automovilístico es de alquiler. En palabras de De Miguel, “cuando el coche no es tuyo…". Ya te hemos hablado de este estudio en Terra-Autopista, pero conviene recordar alguna de sus conclusiones más significativas.

Este estudio se ha llevado a cabo en cinco comunidades autónomas (Andalucía, Cataluña, Galicia, Comunidad Valenciana y Madrid) con un universo de casi 5.000 encuestas realizadas en zonas de copas entre las 12 y las 3 de la madrugada en viernes y sábados.

Del total de potenciales conductores, un 87,5 por ciento de los chicos confesaron que bebían y un 77,5 por ciento de las chicas. El estudio indica que los jóvenes conocen perfectamente los índices legales máximos de alcohol con los que no se debe conducir. Sin embargo, en pocas ocasiones se han enfrentado a un control de alcoholemia, aunque saben cuáles son las sanciones por esta infracción.
Estudio Carlos III En España mueren al año 5.400 personas en accidentes de tráfico (una media de 15 personas al día) y el número de heridos por esta causa supera los 130.000.
El alcohol como factor clave en la reducción de siniestros, Departamento de Seguridad Vial del RACE.

La Guardia Civil reconoce que no tienen medios para controlar las alcoholemias de los conductores que se ven involucrados en accidentes graves. El motivo es sencillo: en ocasiones, el estado de los heridos no permite esta analítica o el momento de caos que requiere la coordinación del cuerpo o los dramas familiares que se viven no dejan tiempo para las pruebas. Todos los conductores están obligados a someterse a una prueba de alcoholemia en los siguientes casos:
- Implicación en un accidente.
– Se presenten síntomas de haber bebido.
– Se haya cometido una infracción.
– Controles preventivos.
El conductor se puede negar, en cuyo caso, será denunciado y su vehículo inmovilizado. La solución más importante que se da a este problema desde todos los ámbitos de estudio es la formación y la educación de las personas. Lo que ocurre es que esta medida, bien tratada, sólo tiene efectos a largo plazo y, en muchas ocasiones, las administraciones, y más concretamente los políticos, lo que quieren son resultados inmediatos que poder “vender políticamente".

Para Jaime Gil Robles, director general de la Fundación Alcohol y Sociedad, es necesario implantar un proyecto social en tres fases. Una fase a corto plazo que gire en torno al conocimiento del problema por la sociedad. Se va a llevar a cabo mediante impactantes anuncios de televisión acerca de las nefastas causas del cóctel alcohol y conducción y comenzará en fechas cercanas a la época navideña. En una segunda fase, hay que promover el cambio de actitud de las personas. Para ello hay que presentar el problema (la fundación ya lo está haciendo) en los puntos de consumo de alcohol. En diversas zonas de bares de las principales capitales españolas se muestran coches destrozados en accidente de tráfico y se intenta concienciar a los jóvenes de que el consumo abusivo de alcohol tiene unas consecuencias dramáticas. Y, finalmente, una tercera fase que requiere muchísima inversión, que es la formación escolar, cuyos beneficios no podremos calibrar hasta dentro de una década y media aproximadamente. En definitiva, lo necesario para encontrar las soluciones a este grave problema social es la ideal combinación entre paciencia, perseverancia, educación y conocimiento.

Y en esta búsqueda de soluciones las mismas marcas de bebidas alcohólicas quieren estar muy presentes. En esta jornada, DIAGEO, que comercializa licores como JB, Smirnoff, Baileys o Guiness, dejó claro que las marcas tienen un papel muy importante en esta lucha por reducir la mortalidad en las carreteras.

En palabras de Elena Pérez, directora de Asuntos Corporativos de DIAGEO España, estas marcas no pueden pedir a los jóvenes que dejen de beber –iría contra su filosofía de empresa-, pero sí pueden comunicarles que lo hagan de una manera responsable. Precisamente, ese es el compromiso: hay que apelar a la inteligencia del sujeto que bebe con moderación. “Nunca decimos que no haya que beber, sino que se afronte con responsabilidad este tema", según Pérez.