El ahorro de combustible, polémica en Estados Unidos

La nueva normativa estadounidense para disminuir el consumo medio de los vehículos, que se debate esta semana en el Senado, está en el centro del huracán. Los fabricantes, los suministradores de componentes y los trabajadores se muestran en total desacuerdo con la nueva legislación. Beneficios, seguridad y puestos de trabajo estén en juego.

En Estados Unidos existe una ley conocida como CAFE (Corporate Average Fuel Economy, Ahorro Corporativo Promedio de Combustible) que establece que los vehículos de flota deben recorrer como mínimo 27,7 millas (44,56 km) por galón (3,8 litros) de combustible. Para las camionetas y todo terrenos ligeros, el estándar es algo menor (20,7 millas o 33,12 km por galón o 3,8 litros de combustible).

Esta normativa está en vigor desde los años 70 y no ha sido, desde entonces, revisada; hasta ahora. El Senado estadounidense está debatiendo la posibilidad de incrementar la economía de los vehículos en materia de combustible con una legislación más estricta.

Así, los demócratas, que tienen la mayoría en esta cámara, han propuesto que los vehículos sean más ahorrativos y que sean capaces de recorrer para el año 2013 de media 35 millas (56,31 kilómetros) por galón (3,8 litros). En la actualidad, la media entre todos los automóviles en los Estados Unidos es de 24 millas (38,61 km) por galón, el nivel más bajo, y consiguientemente más derrochador, en los últimos 21 años.

Desde los Demócratas se sostiene que esta medida supondrá un ahorro a la economía nacional de 1,6 millones de barriles por día, una cantidad similar a la que Estados Unidos compró a Arabia Saudí en el año 2000.

En el otro lado de la balanza se encuentra la opinión de los fabricantes, suministradores y sus respectivos trabajadores. Las marcas automovilísticas han advertido de la posibilidad de abandonar el negocio de la fabricación de grandes todo terrenos y pick ups, que tienen un alto consumo de combustible. Esto supondría el cierre de algunas factorías y la pérdida de empleo de al menos (datos de General Motors) un millón de personas.

Los opositores a esta nueva legislación sostienen además que los fabricantes se verían obligados a fabricar modelos de menor tamaño, más ligeros y con menor resistencia, lo que incrementaría el número de muertos en accidentes de tráfico.