El ABC del conductor en invierno

¿Cómo poner las cadenas? ¿Qué debes llevar en el coche? ¿Cómo tienes que conducir? ¿Necesita el vehículo una preparación especial? No dejes que la nieve te deje “en blanco" en carretera.

El ABC del conductor en invierno
El ABC del conductor en invierno

Conocer el estado de las carreteras es fundamental antes de emprender la marcha, especialmente si es la primera vez que vamos a ir a un sitio o si no estamos familiarizados con el recorrido. En la web de la Dirección General de Tráfico (DGT) encontraremos información detallada y actualizada sobre la circulación en las vías de la geografía española.El portal del Instituto Nacional de Meteorología nos ofrecerá la previsión del tiempo y el estado de los puertos de montaña: si las condiciones climatológicas son muy adversas, es aconsejable no viajar por la noche. Encontrarás los enlaces a estas páginas más abajo. Si lo prefieres, aquí tienes una serie de teléfonos que pueden resultarte muy útiles:DGT: 900 123 505
Instituto Nacional de Meteorología: 807 170 365
Información del Tráfico Movistar: 505
Información del Tráfico Vodafone: 141
Información del Tráfico Amena: 2211 Debemos preparar el itinerario que seguiremos con mucha atención e, incluso, determinar un recorrido alternativo, por si encontráramos alguna carretera cortada. Si disponemos de navegador, el equipo determinará cuál es la mejor ruta, teniendo en cuenta los parámetros que hayamos indicado (autopistas de peaje, vías secundarias, estado del tráfico...). Si no contamos con este dispositivo, podemos organizar nuestro trayecto en alguna página web, como Terra Callejero, Mappy.com o Viamichelin.com. En cualquier caso, siempre es conveniente llevar un mapa en el coche. Al fin, llega la hora de ponernos en marcha. La prevención y el sentido común, que deben estar siempre presentes en nuestra conducción, tendrán que extremarse cuando la climatología sea adversa. Habrá que adecuar la circulación a las condiciones del tráfico y de la vía. Cuando aparezca la lluvia, la nieve o el hielo –agentes que reducen la adherencia de los neumáticos sobre el asfalto-, evitaremos los movimientos bruscos al volante y reduciremos la velocidad hasta que se pueda garantizar una marcha sin riesgos. Éstos son algunos de los consejos más generales, pero cada fenómeno meteorológico lleva asociado una serie de actitudes al volante. Seguro que crees que sabrías escapar de un apuro sobre la nieve o el hielo, pero... ¿estás seguro de que sabes exactamente lo que hay que hacer en cada momento?
Nuestros compañeros de la revista Autopista han hecho una encuesta entre conductores habituales y han llegado a la conclusión de que un tercio de ellos no sabe conducir en estas condiciones.
¿Quieres saber si tú estás capacitado? Pues contesta al <a href=http://motor.terra.es/motor/actualidad/articulo/tercioconductoresnosabeconducir_33829.htm blank">test de conducción invernal que se les hizo a estos encuestados. Muy pronto sabrás si estás en condiciones es superar la prueba o no. ...lluvia
Este agente reduce notablemente la visibilidad, por lo que el buen estado de las escobillas de los limpiaparabrisas será nuestro mejor aliado. Debemos evitar “pegarnos" al vehículo que llevamos delante, para que la lluvia pulverizada y sucia que arrojan sus neumáticos no aterrice en nuestros cristales. A la hora de adelantar, los limpiaparabrisas deben funcionar a la máxima velocidad. El “aquaplaning" es un peligroso efecto asociado a la lluvia; aparece cuando hay una concentración de agua en la calzada y los dibujos de las ruedas no pueden evacuar el líquido que hay en la carretera. El vehículo pierde tracción y es muy difícil mantener el control del coche. En este caso, hay que levantar suavemente el pie del acelerador y sujetar el volante firmemente, para intentar que la trayectoria se mantenga. Cuando notemos el deslizamiento del automóvil, debemos resistir la tentación de pisar el freno: si lo hacemos, lo más probable es que empeoremos la situación y perdamos estabilidad. Cuando llueve y hace frío, la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior del coche provoca que los cristales se empañen. La recirculación del climatizador o del aire acondicionado acabarán con el poco deseable vaho....niebla
También provoca una importante pérdida de visibilidad y humedece el asfalto. Ante este agente meteorológico, aumenta la distancia de seguridad con el coche que te precede y pon las luces antiniebla. Recuerda que las traseras son muy molestas para el resto de los conductores: desconéctalas en cuanto no sean necesarias. En la mayoría de los casos, las luces de cruce son suficientes para afrontar un tramo con niebla; las largas crean un “efecto halo" (la luz rebota y no nos permite ver la carretera) bastante incómodo. ...hielo
Estamos ante el mayor enemigo de la seguridad en la conducción. Si encontramos una placa de hielo, no habrá excusas: llevaremos el coche suavemente, en marchas largas, e intentaremos pisar el freno lo menos posible (sobre todo, si no disponemos de ABS). Lo más recomendable es levantar el pie del acelerador; si hay que frenar, el vehículo puede sobregirar –la zona trasera tratará de “adelantarnos"-, por lo que tendremos que estar atentos para corregir este comportamiento con el volante. Debemos girar sin ademanes bruscos hacia la misma dirección que haya adoptado la zona trasera de nuestro automóvil, mientras pisamos suavemente el acelerador para ganar tracción. Las heladas suelen producirse a última hora de la noche y a primera hora de la mañana. Las zonas sombrías son especialmente peligrosas, ya que pueden ocultar placas de hielo....nieve
Proporciona algo más de agarre que el hielo, pero debemos adoptar las mismas precauciones: circular con suavidad, abordar las curvas a baja velocidad y no realizar aspavientos con el volante serán nuestras máximas. El efecto de la nieve en el neumático es muy similar al del barro. El neumático debe penetrar en la parte blanda para encontrar una superficie dura debajo. Cuanto más anchos sean los neumáticos de nuestro vehículo, menor superficie de contacto con el asfalto tendremos y, por lo tanto, peor será la adherencia. No conviene desinflar los neumáticos, pues aumentará la superficie de rodadura y, en consecuencia, no se clavarían los neumáticos en la nieve para llegar a tocar con el asfalto.
Si vamos a realizar muchos recorridos por zonas con nieve, lo más recomendable es montar neumáticos de nieve de la misma medida que recomienda el fabricante para uso normal. Las cadenas son el mejor remedio para situaciones puntuales, pero hay que saber ponerlas. No está demás practicar de vez en cuando en el garaje para adquirir práctica sin pasar frío.Por extraño que parezca, en zonas con mucha nieve sobre la calzada también podemos ganar agarre desconectando el control de tracción. Si no lo hacemos, el sistema podría “volverse loco": al acelerar se produce pérdida de tracción, por lo que el dispositivo aplica el freno en las ruedas que pierden adherencia. El sistema se encuentra acelerando y frenando a la vez, con lo que los frenos se calientan y el coche no logra alcanzar su objetivo: avanzar. Lo mejor es acelerar con mucha suavidad en marchas más largas, como segunda o tercera, para salir desde parado. Si hay poca nieve, resulta aconsejable seguir las rodadas que otros coches hayan hecho previamente. Cuando haya mucha, será mejor abandonarlas y circular sobre la nieve sin pisar. En este caso, habrá que prestar especial atención a los bajos del vehículo; si la nieve se acumula, puede causar un daño grave al coche.

Afrontar una cuesta o una pendiente nevada es una tarea ardua. En las subidas (y sólo cuando no estemos en una carretera abierta: la rampa de un garaje, por ejemplo), podemos intentar subir marcha atrás, siempre que el modelo sea de tracción delantera. El peso recaerá sobre el eje frontal, aumentando la adherencia. En las bajadas, lo mejor será ir en marchas cortas y pasar por zonas de nieve que no haya sido pisada.

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