EE.UU se alía contra las marcas japonesas

La situación comienza a ser preocupante para las principales automovilísticas norteamericanas. GM, Ford y Chrysler se muestran impotentes ante el crecimiento de las marcas japonesas en el primer mercado del mundo (el suyo). Por eso, han decidido unirse ahora para pedir ayuda al Gobierno estadounidense. Temen que la caída del yen les suponga un nuevo freno a sus ventas.

Chrysler Airflite, un poco de todo
Chrysler Airflite, un poco de todo

Aunque parezca increíble, los tres principales fabricantes automovilísticos de la industria más potente del mundo están asustados. En los últimos años, tanto General Motors como Ford y Chrysler han asistido impasibles al desembarco de modelos japoneses en Estados Unidos. Tan importante ha sido el crecimiento asiático que Toyota ha conseguido incluso lo nunca antes visto: desbancar a Ford como segundo fabricante del mundo. Ahora, la expectación ha concluido y los tres grandes anuncian su ofensiva.Las tres compañías han dado esta misma semana un giro a su estrategia, reclamando ayuda por carta al secretario norteamericano del Tesoro, John Snow. En ella, le piden que el Gobierno presione a Japón para que “no abarate las exportaciones de las marcas niponas vendiendo yenes en el mercado de divisas". Así se lo han hecho saber Rick Wagoner, William Clay Ford y Dieter Zetsche, presidentes de GM, Ford y Chrysler, respectivamente.Los tres directivos temen ahora que las marcas japonesas aceleren el paso aprovechando el nuevo descenso de su moneda oficial, el yen, y piden al Ejecutivo norteamericano que frene lo que para ellos sería “un importante hándicap". La carta, además, la emiten en un momento propicio, ya que hoy mismo comienza en Washington la cumbre del G-7 (los siete países más poderosos del mundo), en la que el presidente estadounidense Bush se encontrará con su homólogo japonés, Koizumi.La petición de los tres grandes de Detroit reabre una crisis ya vivida a comienzos de año. Entonces, el Gobierno japonés vendió 32,9 billones de yenes, unos 230.000 millones de euros. Esta práctica, sin embargo, cesó el pasado 16 de marzo.La Administración japonesa muestra ahora sorpresa ante la decisión de las marcas norteamericanas, ya que –según su jefe de Gabinete, Hiroyuki Hosoda- “nuestra política sigue siendo la misma de los últimos meses y nada ha variado". También el presidente de Nissan, Carlos Ghosn, desconoce la estrategia norteamericana, pues, en su opinión, “las divisas no tienen ningún efecto sobre las ventas".El temor de las marcas norteamericanas a una nueva caída de ventas se ve reforzado por el crecimiento que siguen experimentado las automovilísticas niponas. Mientras las primeras registran descensos de más del 5 por ciento, las segundas, representadas por Toyota, Honda y Nissan, han incrementado su cuota de mercado en más de un 15 por ciento en los últimos diez años. Por si fuera poco, un reciente estudio de la consultora Plannning Perspectives ha puesto de manifiesto que la industria auxiliar norteamericana prefiere trabajar con las firmas asiáticas antes que con las locales. También diferentes informes de asociaciones de consumidores aseguran que los clientes apuestan por la mayor fiabilidad de estas compañías.

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