Durante el verano, desvíos en la salida de Madrid por la N-II

Es una auténtica obra faraónica - 1.700 metros de túnel en el corazón de Madrid -, que, por tanto, precisa trabajos no menos monumentales. A partir de mediados de mes, las obras de María de Molina llegan a la carretera de Barcelona, la N-II, por lo que los conductores que abandonen la ciudad por esta vía deberán acostumbrarse a los desvíos.

El paso de María de Molina unirá bajo tierra el Paseo de la Castellana con la N-II y se convertirá en el túnel urbano más largo de toda España (tendrá 1.700 metros libres de semáforos). Los trabajos avanzan con rapidez - se espera que se abra al tráfico en marzo de 2003 -, pero, ahora, afrontan uno de sus procesos más delicados: la incorporación con la N-II.

Durante estos días, se ha demolido la mediana de la vía de servicio de esta carretera. El objetivo es desviar el tráfico desde la desembocadura del actual subterráneo, que discurre bajo la calle Cartagena unos 700 metros, y volver a enlazar con la N-II a la altura del paso elevado de Corazón de María.

Los conductores seguirán contando con tres carriles, excepto por la noche. De doce de la noche a las seis de la madrugada, se cortará un carril para que los camiones de las obras trabajen.

Los más perjudicados serán los autobuses que abandonen el intercambiador de Avenida de América: en vez de incorporarse a la N-II por un carril de aceleración, deberán acceder por el carril derecho de la vía de servicio y ceder el paso a los coches que circulen por él.