Día Sin Coches: ¿el último?

El Día Sin Coches llega un año más rodeado de polémica. Esta vez, el fracaso de anteriores ediciones ha pasado factura. Algunas ciudades se han descolgado de la iniciativa y otras, como Barcelona, anuncian su jornada para noviembre. Hasta Bruselas decidió cambiar la fecha al pasado domingo. Aún así, todavía son muchos los municipios que, con su participación, intentan demostrar que el espíritu del 22-S no ha muerto. Su lema para este año, “Calles seguras para los niños". ¿Habrá otro en 2005?.

Día Sin Coches: ¿el último?
Día Sin Coches: ¿el último?

Los años pasan, pero la historia se repite. Lo que debiera ser una jornada de concienciación ciudadana y de unión entre los diferentes pueblos de Europa se ha convertido en un quebradero de cabeza para las principales autoridades comunitarias. Ayuntamientos y grupos municipales, ecologistas, asociaciones de minusválidos, organizaciones de vecinos y agentes reguladores del tráfico.. todos andan a la gresca sobre la conveniencia o no de celebrar el Día Europeo Sin Coches y sobre cómo éste debería de ser. En cambio, su finalidad, aquello de “otra movilidad es posible", no se discute: entonces, ¿por qué tanto enfrentamiento?El problema es bastante más complejo de lo que parece, sobre todo en cuanto al planteamiento de la jornada. El Día Sin Coches nació como jornada de reflexión sobre los beneficios que la reducción del tráfico supone para el medioambiente, la salud humana y la calidad de vida. Sin embargo, su celebración sufre cada año un mayor desprestigio. Su fracaso aumenta edición tras edición, lo que acrecienta la pasividad ciudadana. De las 1.200 ciudades que participaron en 2002 (la cifra récord) se ha pasado a 1.100 en 2003 y a poco más de 1.000 este año.En segundo lugar, el hecho de que el Día Sin Coches constituya una fecha fija en el calendario europeo tampoco beneficia. Está comprobado que la celebración en fin de semana incrementa la participación y el desarrollo de actividades. Por el contrario, organizar esta jornada en un día entre semana apenas surte efecto. Los ciudadanos siguen yendo a trabajar en vehículo privado y acercando a sus hijos a los colegios en coche. Hay que recordar que este año la celebración cae en miércoles, un hecho que ha roto la unidad y ha llevado ya a algunas ciudades europeas a modificar el día de conmemoración: Bruselas, por ejemplo, lo celebró el pasado domingo 19 de septiembre, mientras que Gijón ha señalado en su agenda el día 26 de septiembre, también domingo.En Amsterdam, una encuesta ha revelado que el 60 por ciento de los holandeses están en contra del Día Sin Coches y sólo el 40 por ciento, a favor.Otra corriente crítica argumenta que el Día Europeo Sin Coches se ha convertido en una jornada realizada de cara a la galería. Ecologistas en Acción, por ejemplo, lleva años pidiendo a los ayuntamientos medidas permanentes para atajar los problemas que genera el vehículo privado, considerando “insuficientes y contraproducentes" las actuaciones de solo un día. Lo mismo opinan en la Coordinadora de Minusválidos Físicos, para quienes esta jornada está totalmente “desnaturalizada". “Los consistorios se muestran precarios en sus acciones y éstas tienen una eficacia nula", aseguran sus portavoces.El peor escenario posible se vivió el año pasado. La celebración cayó en lunes, ocasionado un tremendo caos. En la capital, Madrid, el tráfico durante todo el día apenas se redujo un 5 por ciento con respecto a otro lunes. A primera hora de la mañana, llegaron a registrarse hasta 80 kilómetros de atasco en sus accesos. También Barcelona sufrió su particular “vía crucis", con sólo un 1 por ciento menos de vehículos en el interior de la ciudad y con un aumento del transporte público de apenas cuatro puntos. Incluso arterias como el Paseo de Gracia y las Ramblas tuvieron que restablecer la circulación antes de lo previsto por semejante follón. Ni Barcelona, ni la mayoría de los municipios catalanes adscritos al programa europeo del Día Sin Coches, celebrarán este miércoles una jornada en la que, de forma simbólica, los vehículos ceden las calles a los peatones. Las principales autoridades municipales de la región han decidido reemplazar esta fecha por la Semana de la Movilidad Sostenible y Segura, que no es más que un conglomerado de actividades de carácter pedagógico que se celebrarán entre el 8 y el 14 de noviembre. La noticia no ha sorprendido a nadie. Ya el pasado año, una vez concluida la jornada con un gran fracaso, Xavier Trias, de CiU, aseguraba que “es hora de poner fin a esta práctica inútil". El mismo alcalde de Barcelona, el socialista Joan Clos, argumentaba que “quizás hemos de cambiar el título, porque es evidente que ese día sí que hay coches". Desde la Generalitat creen ahora que, con las nuevas actividades y con medidas de carácter permanente, se mejorará verdaderamente la movilidad. Santa Cruz de Tenerife, Sevilla, Córdoba, Valladolid, Gijón...En todo el territorio nacional, el tráfico tan sólo se redujo un 11 por ciento en relación a cualquier otro lunes del año durante el pasado 22-S. Claro que siempre hay excepciones. Valencia logró contabilizar un descenso del 50 por ciento en la circulación y León en un 69 por ciento. En la ciudad castellana, el uso gratuito del transporte público provocó un aumento de pasajeros en los autobuses de más del 20 por ciento. Estos datos son los que dan un respiro a los defensores de la iniciativa, quienes también tienen en las estadísticas de Medio Ambiente un gran aliado.El ahorro de combustible durante esta jornada, aunque menor en cada edición, es importante. “Más vale eso que nada", argumentan los organizadores del Día Sin Coches. Al menos durante un día (en esta ocasión el 22 de septiembre de 2003), el ahorro de combustible fue, sólo en España, de 9,25 millones de litros, mientras que las emisiones de C02 a la atmósfera sufrieron una rebaja de 26 millones de kilos. La Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea considera que jornadas como la del 22 de septiembre son absolutamente necesarias, aún siendo algo “descafeinadas". Según datos de la institución, el tráfico absorbe actualmente el 80 por ciento del combustible que se consume en Europa. Este organismo alerta además de que el número de viajes en coche privado ha crecido más de un 15 por ciento en los últimos ocho años. Las autoridades sanitarias también recuerdan que más del 50 por ciento de las emisiones de agentes contaminantes en la atmósfera, como óxidos de nitrógeno o monóxido de carbono, son generados por los vehículos privados.

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