Delphi venderá dos de sus fábricas en España

La fuerte crisis que atraviesa el sector de la automoción no sólo obliga a los constructores a reestructurar su tejido productivo. Los proveedores también sufren sus efectos. Delphi, uno de los principales fabricantes del mundo, busca la manera de vender dos de sus plantas en España.

632 trabajadores (578 en Agoncillo, La Rioja; y 45 en Pedrola, Zaragoza) viven pendientes de Estados Unidos. Allí, los directivos de Delphi, multinacional especializada en la fabricación de componentes para automoción, han diseñado una estrategia de recorte de gastos a escala global que incluye el cierre de dos fábricas españolas situadas en las localidades antes citadas.

Delphi estudia las ofertas de cinco empresas para quedarse con las factorías. En septiembre decidirá cuál o cuáles de ellas optan a la compra. Según fuentes citadas por el diario económico Cinco Días, la compañía francesa Valeo y la canadiense Magna podrían estar interesadas en quedarse con estas infraestructuras.

Empleos en peligro
La planta de Logroño está dedicada a la fabricación de paneles de instrumentos, mientras que la aragonesa produce sobre todo parachoques.

Ambas instalaciones dependen notablemente de la fábrica de Opel en Figueruelas que, dudas sobre su futuro aparte, ha decidido recortar fuertemente su producción. Esta caída en la cantidad de trabajo amenaza las ventas de las plantas de Delphi. Para prevenirse, la dirección de la factoría de Aragón abrió un expediente de regulación de empleo que, inmediatamente, fue imitado por la riojana. Ayer mismo, el Ministerio de Trabajo rechazó el expediente presentado en Logroño por "defecto de forma".

Asegura Delphi en La Rioja que la parada de Opel provocará en su cuenta de resultados unas pérdidas en ventas de 55 millones de pesetas, con lo que deben reacomodar su producción.

Los sindicatos de Delphi piden al Gobierno riojano que no dé validez al expediente de regulación hasta que no se asegure de que la empresa pagará a los trabajadores afectados el dinero necesario para completar el 100 por 100 de su salario, ya que la ayuda al desempleo no lo cubre por entero. También quieren las centrales sindicales que Delphi excluya de la regulación a los trabajadores eventuales y a los mayores de 55 años.

Consideran los agentes sociales que la empresa hincha la cuenta de pérdidas para exagerar la mala situación y forzar la regulación de empleo.

Para los próximos días está prevista una reunión de los sindicatos con Pedro Sanz, presidente de La Rioja. Juntos, Gobierno y centrales diseñarán la estrategia más adecuada para defender los puestos de trabajo en el proceso de venta de la compañía. No sólo tratan de impedir cualquier despido, sino que buscan la forma de ampliar la actividad de la empresa en el futuro.

Sanz cree que "las cosas van razonablemente bien", ya que hay empresas importantes interesadas en la compra. "Es bueno que desde el propio sector se hayan interesado por la empresa, algo que nos mantiene en la tranquilidad de que la actividad puede seguir funcionando en esta empresa", señala el presidente riojano.