DC apuesta por los trabajadores virtuales

Después de gastar millones de dólares en diseñar un nuevo vehículo, de hacer costosos estudios de mercado y de adaptarse a numerosas reglas de seguridad y anticontaminación, la fabricación de un nuevo coche puede quedarse parada por razones tan absurdas como que a un trabajador no le llegue el brazo para ajustar una tuerca. Por eso, DaimlerChrysler usa un programa informático que le permite conocer las futuras complicaciones que van a tener sus empleados.

DC apuesta por los trabajadores virtuales
DC apuesta por los trabajadores virtuales

Se acabó la producción en cadena que popularizó precisamente un fabricante de coches, Henry Ford. DaimlerChrysler ha decidido ponerse en la piel de sus trabajadores.

"El factor humano es el más complicado cuando se proyecta un diseño", ha asegurado Yu Teng, jefe de la División de Diseños Humanos. No hay un trabajador estándar, por lo que, hasta ahora, muchos diseños, viables completamente en el papel, encontraban numerosos problemas en las plataformas de montaje.

El programa informático con el que trabaja DC permite introducir las diferentes características del empleado y ver cómo interactúa con otros objetos. Así, el fabricante puede solucionar los problemas antes de que éstos se presenten.

Para proyectar la imagen del trabajador, se introducen todas las combinaciones posibles: peso, altura, envergadura... Se analizan todas las características físicas del trabajador, desde la cabeza hasta los pies.

Con este método, han solucionado importantes problemas: en la fabricación del Liberty y el Cherokee, por ejemplo, descubrieron que los airbags que les proporcionaban sus suministradores eran muy difíciles de instalar (obligaban a los trabajadores a adoptar posturas casi de contorsionista). Así, llegaron a un acuerdo con sus proveedores para que rediseñaran estos elementos.