DaimlerChrysler abre camino para salir de la crisis

Con mucha cautela por lo que pueda pasar en los próximos meses, DaimlerChrysler, en especial su división americana, empieza a respirar con calma. Nadie se confía, pero la industria tiene la impresión de que las medidas adoptadas por Chrysler no sólo salvarán la crisis, sino que son un ejemplo para el resto de marcas estadounidenses.

DaimlerChrysler abre camino para salir de la crisis
DaimlerChrysler abre camino para salir de la crisis

Los especialistas y observadores estadounidenses están realmente impresionados con la recuperación que ha iniciado a paso firme el consorcio germanoestadounidense. Se entiende, claro, que hablamos de la parte americana, de Chrysler.

Chrysler era, y es, el más pequeño de los tres gigantes de la automoción estadounidense. De hecho, actualmente sólo controla un 12,1 del mercado, mientras que Toyota se acerca peligrosamente con un 9,5 por ciento.

Tras su fusión con Daimler en 1998, la firma inició una profunda depresión de la que ahora empieza a salir. A una fuerte caída de ventas se sumó un hundimiento de las acciones que puso a la marca contra las cuerdas.

Desde Alemania, los nuevos dueños decidieron cortar por lo sano y cambiar las cosas. Pusieron al frente de la marca a Dieter Zetsche, que lleva ya un año en Detroit. Después, este directivo ejecutó un plan trazado desde Sttutgart que suponía la eliminación de 23.000 empleos en seis años, así como una reducción de costes del 15 por ciento. En total, el plan de saneamiento de la división norteamericana costará 660.000 millones de pesetas.

Este programa, esbozado aquí a grandes rasgos, ha empezado a dar sus frutos gracias al esfuerzo de Dieter Zetsche. Se ha fijado el año 2002 como la fecha límite para volver a dar beneficios y, desde luego, puede lograrlo.

En estos momentos, sus cifras se están recuperando gracias al empeño que han puesto en el sistema de "interés cero", ventas a corto y medio plazo sin intereses. Los analistas no confían en este mecanismo de venta, pero, por ahora, funciona.

Sin embargo, Zetsche no se deja engatusar por los primeros resultados y avisa: "lo peor está por venir". Sabe el directivo que la confianza de los consumidores americanos está en mal momento tras el 11 de septiembre. Conoce las cifras de su economía nacional, casi en recesión. Y, por último, maneja los datos de los expertos que sitúan las ventas de 2002 en 14 millones de coches, dos millones menos de las previsiones hechas por Chrysler para calcular sus propias matriculaciones.

Con esas cartas en la mano, es normal que el alemán se ponga la venda antes de que lleguen nuevas heridas. Por si fuera poco, su división de camiones languidece en las pérdidas y su nuevo socio, Mitsubishi, anda de capa caída.

Zetsche ya ha dicho que, si las cosas no se arreglan, incrementará el recorte de costes.

Un hombre de la industria
Ante tantos problemas, reducciones presupuestarias y reestructuraciones, uno pensaría que Chrysler debe ser un polvorín con Zetsche sentado encima. Y no es así.

Aparte de su demostrada capacidad de gestión, el delegado de Daimler en Detroit ha dado pruebas de tener un gran don de gentes.

En un año, Zetsche se ha hecho querer por el personal de la compañía. Come en las cantinas de los empleados, pasea por las cadenas de montaje, habla con los empleados... En pocas palabras: se gana a la gente.

Así, a nadie debe sorprender el modo pacífico en que la plantilla de Chrysler ha aceptado los recortes de personal.

Además de todo esto, Zetsche ha conseguido poner en marcha la sinergias entre Alemania y Estados Unidos. La colaboración técnica de los germanos empieza a fluir hacia las factorías y los estudios de diseño de los americanos. El motor 2.7 CRD que lleva el Grand Cherokee, fabricado por Mercedes, es un buen ejemplo de este apoyo.

Esta cooperación es fundamental. Los vehículos de Chrysler parecen muy anticuados tecnológicamente frente a lo que presenta Mercedes Benz, por ejemplo. Necesitan savia fresca. Los analistas estadounidenses lo confirman: hace falta la ingeniería alemana, pero respetando el espíritu americano de la marca.

Así, Zetsche se enfrenta ahora a la dura prueba de lanzar nuevos modelos en medio de la tormenta económica. De cómo funcionen esos coches dependerá mucho el futuro de la compañía y, sobre todo, el suyo propio.

Sanción multimillonaria
En medio de su recuperación, DaimlerChrysler acaba de sufrir un duro golpe en el estado de New Jersey. Un tribunal obliga a la compañía a apagar una indemnización a la familia de una mujer que murió en un accidente en el que se vio involucrado un Jeep Wrangler.

La fallecida viajaba en un Plymouth Voyager cuando el Wrangler, que pasaba cerca, perdió una rueda. El neumático salió disparado y se estrelló contra el Voyager causando la muerte inmediata de su conductora.

La compañía deberá pagar 20 millones de dólares, unos 3.800 millones de pesetas, una de las multas más altas de la historia de las indemnizaciones por accidentes en Estados Unidos.

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