Cuenta atrás en las carreteras

Resta puntos, pero no es un juego. Te deja sin saldo y no es un teléfono móvil. Es el carné por puntos, una polémica iniciativa que, en Europa, ha logrado reducir en más de un 30 por ciento los índices de siniestralidad en carretera. Ahora, por fin, llega a España. En Autopista Online te contamos en qué consiste exactamente este nuevo modelo de licencia de circulación.

Cuenta atrás en las carreteras
Cuenta atrás en las carreteras

Si hay en Europa una iniciativa de Seguridad Vial que ha acaparado en los últimos años todo tipo de elogios, ésa es el carné por puntos. Desde 1995, mientras España ha logrado reducir el número de accidentes de tráfico en sólo un 2 por ciento, países como Francia, Italia, Alemania e Inglaterra han rebajado su siniestralidad en carretera en más de 25 puntos. Todos aplican este sistema de penalización de las infracciones. Su modo de implantación, sin embargo, no ha sido igual. Veamos sus principales modelos y sus resultados.Por cultura y proximidad territorial, Francia se ha convertido para España en un claro ejemplo en la lucha contra la siniestralidad en carretera. El país vecino abandera la denominada política de “Tolerancia Cero", en la que sobresale especialmente la utilización del carné por puntos. Esta medida se aplica en el estado galo desde 1992 con un funcionamiento bastante sencillo: los automovilistas tienen asignados 12 puntos (seis en el caso de los noveles), que van perdiendo en función de la gravedad de las infracciones que cometan. La penalización oscila entre la merma de 1 punto por utilizar indebidamente el alumbrado o pisar una línea continua y de 8 puntos, por ejemplo, por provocar un accidente en estado de embriaguez. Cuando el casillero llega a cero, el permiso se anula automáticamente y el infractor debe esperar seis meses para someterse a un test psicotécnico y al examen teórico. No cometer infracciones en tres años o realizar voluntariamente un curso de reciclaje ayuda a recuperar tantos. Con este sistema, más de 10,5 millones de conductores (sobre un total de 35 millones) han sido ya sancionados con una pérdida de 29 millones de puntos en 10 años. De ellos, eso sí, sólo 97.000 han perdido todos los tantos, lo que evidencia “la eficacia del sistema", según explica Automovilistas Europeos Asociados. Esta asociación asegura que, desde su implantación en Francia, el número de fallecidos en carretera ha descendido en un 25 por ciento y tres de cada cuatro infractores no ha reincidido. Pese a estos datos, no faltan las críticas desde ciertos sectores, como el de los transportistas: se acusa al sistema de imperfecto y de basarse más en la represión que en la prevención. También se le reprocha que resten puntos tanto las causas de un accidente como las consecuencias que se deriven de él.En Italia, en cambio, cada conductor dispone de un total de 20 puntos, que puede perder del mismo modo que en Francia, aunque con distinta penalización. Así, por ejemplo, “derrocha" 10 puntos si supera en 40 km/h la velocidad máxima permitida en una vía o circula en sentido contrario y 5 si no lleva puesto el cinturón de seguridad o no cede correctamente el paso. Cuando se han agotado los 20 tantos iniciales, el automovilista también debe repetir el examen de conducir para obtener un nuevo permiso. El resultado del carné por puntos italiano ha sido más que positivo en los once meses que lleva en vigor. En este tiempo, el Gobierno italiano calcula que más de 400 personas han salvado la vida en las carreteras, lo que supone una reducción de más del 30 por ciento en el número de fallecidos. Además, según los datos presentados por el Centro de Investigaciones Sociales Italiano (CENSIS), cuatro de cada diez conductores han admitido ser más prudentes desde que se implantó la iniciativa, por temor a la retirada del permiso. También el uso del cinturón de seguridad ha aumentado. Ya lo lleva el 90 por ciento de los automovilistas italianos. El carné por puntos alemán es bastante menos estricto que el francés o el italiano, aunque su éxito está más que contrastado. Su sistema, vigente desde 1974, permite acumular hasta 18 puntos. Los conductores parten desde cero y, a medida que cometen infracciones, suman de 1 a 7 puntos: las sanciones más leves se imponen por girar sin tener en consideración al peatón o adelantar en un tramo prohibido, mientras que las más duras llegan por conducir en estado de embriaguez o causar la muerte por negligencia.El buen resultado de este sistema se basa en los continuos cursos psicológicos y de reciclaje a los que se someten los conductores. Éstos, desde que alcanzan los 10 puntos, pueden acudir a lecciones de conducción que les permitirán recuperar tantos. Cuando el automovilista supera los 14, y no ha participado en ninguno de estos cursos en los anteriores 5 años, su asistencia es obligatoria. Por último, cuando el automovilista llega a los 18 puntos fijados, la Administración le presta ayuda psicológica y únicamente le retirará la licencia de circulación en el caso de que su comportamiento no mejore en los meses siguientes. No es lo normal: en los 20 años que lleva en funcionamiento, sólo el 12 por ciento de los conductores alemanes (unos 6 millones) han sido registrados por cometer alguna infracción. De ellos, únicamente el 3 por ciento (unos 17.000 conductores) han alcanzado 18 o más puntos.El modelo británico, por su parte, combina a la perfección el sistema tradicional de penalización a los conductores con algunos rasgos del moderno carné por puntos. En Reino Unido, las infracciones se dividen en tres categorías en función de su gravedad: A, B y C. Las de tipo A son consideradas como delitos muy graves (por ejemplo, conducir en estado de embriaguez) y conllevan la inmediata retirada del carné por el período de un año. Las de clase B son calificadas como faltas (no usar cinturón, sobrepasar la velocidad...) y suman puntos. Al llegar a 12, el conductor también pierde su licencia. Mientras, las de tipo C (mal estacionamiento) no se consideran a la hora de puntuar, por lo que sólo comportan una sanción económica.Esta variante del carné por puntos, que es considerada por muchos expertos como la más perfecta, ha logrado convertir al Reino Unido en el país de Europa con menos muertos por millón de kilómetros recorridos. Sin embargo, en España nunca se cita este ejemplo, ya que –según explican los responsables de Tráfico- la sociedad española es completamente distinta.

¿Acabará con la siniestralidad? ¿Los conductores estarán más indefensos? ¿Evitará la reincidencia? ¿Iremos con miedo por "si perdemos puntos"? ¿Son más efectivas las multas económicas?
Los transportistas alegan que ellos pasan más tiempo en carretera. ¿Es justo que reciban más puntos que el resto de los conductores?


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