Contacto: Toyota Previa D-4D

Gracias a la introducción de una interesante mecánica turbodiésel, el Toyota Previa ya cuenta con armas similares frente a la mayoría de sus competidores. Sus 116 CV le otorgan buenas prestaciones, aderezadas con un consumo contenido.

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En su versión de gasolina el Previa muestra una quietud y suavidad encomiables. La introducción del motor de gasóleo no ha variado mucho el panorama. Las vibraciones se han aislado con eficacia y sólo al ralentí, y en el volante, se sienten suavemente. Los pedales y la palanca de cambios se manejan sin sentir ninguna vibración, mientras que el nivel sonoro es más que razonable hasta las últimas rpm, momento en que sí, el motor se deja notar. Hablando de régimen, este D-4D muestra una banda de utilización excepcionalmente amplia, pudiendo estirar hasta 5.000 rpm leídas en el cuentavueltas. Hasta este punto, el motor llega con cierta facilidad en las dos primeras marchas, mientras en tercera y cuarta, le cuesta ya un poco. Pero no hay que desmerecer en nada un propulsor turbodiesel que puede jactarse de disponer de unas 3.800 rpm de banda de utilización. La oferta del Previa hace que puedan elegirse dos configuraciones de habitáculo, con siete u ocho plazas de capacidad. En la primera opción, la segunda fila de asientos se compone de tres individuales que pueden ser abatidos, plegados o desmontados completamente. Lo mismo ocurre con los dos que configuran la última fila, que al igual que aquéllos, pueden desplazarse longitudinalmente 12 centímetros para ajustar su posición a las necesidades puntuales. En la versión de ocho plazas, ambas filas -segunda y tercera- son de banqueta corrida, aunque la intermedia está dividida por secciones en una proporción de 60/40 y su respaldo es abatible, pudiendo formar con la última una espléndida cama. La segunda fila puede desplazarse 30 centímetros y la tercera, más de 82. Incluso dejando sólo las dos plazas delanteras, el Previa posee una impresionante capacidad de transporte, pues dispone de una plataforma de carga de 2,465 metros de longitud. Todo un compendio de posibilidades para la satisfacción de las necesidades más variadas. El Previa D-4D se presenta en nivel de equipamiento Terra, con la variante Luna como un paquete de opciones. Por tanto, las diferencias entre ambos niveles de equipamiento no existen en lo relativo a recubrimientos o colores de tapizado, por lo que la calidad de presentación es la misma. El lanzamiento al mercado coincidirá con la salida a la calle de estas páginas, en los últimos días de abril. En su versión de gasolina el Previa muestra una quietud y suavidad encomiables. La introducción del motor de gasóleo no ha variado mucho el panorama. Las vibraciones se han aislado con eficacia y sólo al ralentí, y en el volante, se sienten suavemente. Los pedales y la palanca de cambios se manejan sin sentir ninguna vibración, mientras que el nivel sonoro es más que razonable hasta las últimas rpm, momento en que sí, el motor se deja notar. Hablando de régimen, este D-4D muestra una banda de utilización excepcionalmente amplia, pudiendo estirar hasta 5.000 rpm leídas en el cuentavueltas. Hasta este punto, el motor llega con cierta facilidad en las dos primeras marchas, mientras en tercera y cuarta, le cuesta ya un poco. Pero no hay que desmerecer en nada un propulsor turbodiesel que puede jactarse de disponer de unas 3.800 rpm de banda de utilización. La oferta del Previa hace que puedan elegirse dos configuraciones de habitáculo, con siete u ocho plazas de capacidad. En la primera opción, la segunda fila de asientos se compone de tres individuales que pueden ser abatidos, plegados o desmontados completamente. Lo mismo ocurre con los dos que configuran la última fila, que al igual que aquéllos, pueden desplazarse longitudinalmente 12 centímetros para ajustar su posición a las necesidades puntuales. En la versión de ocho plazas, ambas filas -segunda y tercera- son de banqueta corrida, aunque la intermedia está dividida por secciones en una proporción de 60/40 y su respaldo es abatible, pudiendo formar con la última una espléndida cama. La segunda fila puede desplazarse 30 centímetros y la tercera, más de 82. Incluso dejando sólo las dos plazas delanteras, el Previa posee una impresionante capacidad de transporte, pues dispone de una plataforma de carga de 2,465 metros de longitud. Todo un compendio de posibilidades para la satisfacción de las necesidades más variadas. El Previa D-4D se presenta en nivel de equipamiento Terra, con la variante Luna como un paquete de opciones. Por tanto, las diferencias entre ambos niveles de equipamiento no existen en lo relativo a recubrimientos o colores de tapizado, por lo que la calidad de presentación es la misma. El lanzamiento al mercado coincidirá con la salida a la calle de estas páginas, en los últimos días de abril. En su versión de gasolina el Previa muestra una quietud y suavidad encomiables. La introducción del motor de gasóleo no ha variado mucho el panorama. Las vibraciones se han aislado con eficacia y sólo al ralentí, y en el volante, se sienten suavemente. Los pedales y la palanca de cambios se manejan sin sentir ninguna vibración, mientras que el nivel sonoro es más que razonable hasta las últimas rpm, momento en que sí, el motor se deja notar. Hablando de régimen, este D-4D muestra una banda de utilización excepcionalmente amplia, pudiendo estirar hasta 5.000 rpm leídas en el cuentavueltas. Hasta este punto, el motor llega con cierta facilidad en las dos primeras marchas, mientras en tercera y cuarta, le cuesta ya un poco. Pero no hay que desmerecer en nada un propulsor turbodiesel que puede jactarse de disponer de unas 3.800 rpm de banda de utilización. La oferta del Previa hace que puedan elegirse dos configuraciones de habitáculo, con siete u ocho plazas de capacidad. En la primera opción, la segunda fila de asientos se compone de tres individuales que pueden ser abatidos, plegados o desmontados completamente. Lo mismo ocurre con los dos que configuran la última fila, que al igual que aquéllos, pueden desplazarse longitudinalmente 12 centímetros para ajustar su posición a las necesidades puntuales. En la versión de ocho plazas, ambas filas -segunda y tercera- son de banqueta corrida, aunque la intermedia está dividida por secciones en una proporción de 60/40 y su respaldo es abatible, pudiendo formar con la última una espléndida cama. La segunda fila puede desplazarse 30 centímetros y la tercera, más de 82. Incluso dejando sólo las dos plazas delanteras, el Previa posee una impresionante capacidad de transporte, pues dispone de una plataforma de carga de 2,465 metros de longitud. Todo un compendio de posibilidades para la satisfacción de las necesidades más variadas. El Previa D-4D se presenta en nivel de equipamiento Terra, con la variante Luna como un paquete de opciones. Por tanto, las diferencias entre ambos niveles de equipamiento no existen en lo relativo a recubrimientos o colores de tapizado, por lo que la calidad de presentación es la misma. El lanzamiento al mercado coincidirá con la salida a la calle de estas páginas, en los últimos días de abril. En su versión de gasolina el Previa muestra una quietud y suavidad encomiables. La introducción del motor de gasóleo no ha variado mucho el panorama. Las vibraciones se han aislado con eficacia y sólo al ralentí, y en el volante, se sienten suavemente. Los pedales y la palanca de cambios se manejan sin sentir ninguna vibración, mientras que el nivel sonoro es más que razonable hasta las últimas rpm, momento en que sí, el motor se deja notar. Hablando de régimen, este D-4D muestra una banda de utilización excepcionalmente amplia, pudiendo estirar hasta 5.000 rpm leídas en el cuentavueltas. Hasta este punto, el motor llega con cierta facilidad en las dos primeras marchas, mientras en tercera y cuarta, le cuesta ya un poco. Pero no hay que desmerecer en nada un propulsor turbodiesel que puede jactarse de disponer de unas 3.800 rpm de banda de utilización. La oferta del Previa hace que puedan elegirse dos configuraciones de habitáculo, con siete u ocho plazas de capacidad. En la primera opción, la segunda fila de asientos se compone de tres individuales que pueden ser abatidos, plegados o desmontados completamente. Lo mismo ocurre con los dos que configuran la última fila, que al igual que aquéllos, pueden desplazarse longitudinalmente 12 centímetros para ajustar su posición a las necesidades puntuales. En la versión de ocho plazas, ambas filas -segunda y tercera- son de banqueta corrida, aunque la intermedia está dividida por secciones en una proporción de 60/40 y su respaldo es abatible, pudiendo formar con la última una espléndida cama. La segunda fila puede desplazarse 30 centímetros y la tercera, más de 82. Incluso dejando sólo las dos plazas delanteras, el Previa posee una impresionante capacidad de transporte, pues dispone de una plataforma de carga de 2,465 metros de longitud. Todo un compendio de posibilidades para la satisfacción de las necesidades más variadas. El Previa D-4D se presenta en nivel de equipamiento Terra, con la variante Luna como un paquete de opciones. Por tanto, las diferencias entre ambos niveles de equipamiento no existen en lo relativo a recubrimientos o colores de tapizado, por lo que la calidad de presentación es la misma. El lanzamiento al mercado coincidirá con la salida a la calle de estas páginas, en los últimos días de abril.