Contacto: Saab 9-3 2.2 TiD 125 CV

La imparable demanda de mecánicas Diesel por parte de los conductores está provocando una auténtica revolución entre los fabricantes, que afinan sus motores de cara a conseguir las mejores prestaciones. Saab ha decidido añadirle 10 CV a su motor de 2.2 litros, con los que ha mejorado considerablemente las prestaciones de su propulsor. Su política es clara, más potencia y rendimiento por el mismo precio.

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Una vez en marcha, el motor, de origen Isuzu y puesto a punto a la medida de Saab, da buena muestra de su potencial desde que metemos primera. Un cambio suave y preciso unido a un embrague muy progresivo permiten iniciar la conducción sin tirones, incluso con el motor todavía frío. Una buena respuesta desde el inicio permite subir de marchas con rapidez y suavidad, se nota que en el desarrollo del motor se ha buscado el mejor rendimiento a pocas vueltas. Saab declara que su máximo empuje se consigue ya desde 1.500 revoluciones por minuto. La cifra máxima de par, 280 Nm, significa un 55 por ciento mejor valor que su predecesor. Los cuatro cilindros en línea y 16 válvulas, con turbocompresor e intercooler, le permiten desarrollar una potencia máxima de 125 CV a 4.000 rpm. Este potencial se pone de manifiesto especialmente en los adelantamientos y a la hora de circular por carreteras sinuosas, que obligarían a realizar continuos cambios de velocidad. Su comportamiento en la recuperación es comparable al de un motor de gasolina de similar cilindrada. El vehículo sólo necesita 8,1 segundos para recuperar desde 60 a 100 km/h en cuarta marcha y en 11,9 segundos alcanza los 120 km/h en quinta, partiendo de una velocidad de 80 km/h, sólo cuatro décimas de segundo más que lo que requiere el motor Saab Turbo 2.0 de gasolina con 185 CV. Este TiD de 2.2 litros alcanza los 100 km/h en 10,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 200 km/h. La confianza que transmite un motor potente, con capacidad de reacción, se ve incrementada al observar la buena adherencia al firme que muestra el vehículo. En las curvas, el Saab comunica inmediatamente al conductor su situación. Nacido en un país de climatología invernal complicada, sus reacciones son predecibles, de control muy intuitivo incluso en suelos deslizantes. También al circular por carreteras de segundo orden no hay que temer los sobresaltos que puedan originar las irregularidades del asfalto. Sus suspensiones delanteras son convencionales, de tipo Mac Pherson, con un eje trasero semi-rigido configurado en forma de “H", pero apoyadas en unos amortiguadores de gas absorben bastante bien las irregularidades del firme. Por otro lado, los neumáticos de 205/50R16 ayudan a mejorar el agarre a la calzada durante las aceleraciones y frenadas. Los frenos, por supuesto, incorporan ABS con repartidor electrónico de frenada.